El papa Francisco se comprometió ayer ante cientos de religiosas reunidas en el Vaticano a impulsar la creación de una comisión de estudio sobre la cuestión del diaconado permanente femenino, lo que permitiría que la mujer pudiera celebrar bodas y bautizos, entre otros.

Durante un encuentro celebrado en el Aula Pablo VI del Vaticano con la Unión Internacional de las Superioras Generales (USIG), que aglutina a las superioras de todas las órdenes, las religiosas plantearon al papa la cuestión de permitir a las mujeres acceder al diaconado permanente y Francisco recordó que el antiguo papel de las diaconisas no está todavía muy claro, aunque se mostródispuesto a interesarse por la cuestión e incluso a poner en marcha "una comisión de estudio", según informó Radio Vaticana.

Entre las tareas específicas para las que está facultado el diácono se encuentran la de administrar el Bautismo, conservar y distribuir la Eucaristía o asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, según precisa la "Lumen Gentium", una de las cuatro constituciones promulgadas por el Concilio Vaticano II.

Los diáconos se encuentran en el grado inferior de la Jerarquía por debajo de presbíteros y de obispos. Hasta el momento, las mujeres no pueden ser diáconas pero sí pueden serlo los varones casados.

"Es oficio propio del diácono, según le fuere asignado por la autoridad competente, administrar solemnemente el bautismo, reservar y distribuir la Eucaristía, asistir al matrimonio y bendecirlo en nombre de la Iglesia, llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los sacramentales, presidir el rito de los funerales y sepultura", subraya la ''Lumen Gentium''.