Canarias

El presidente hace un balance positivo de un año repleto de conflictos y crisis

Román Rodríguez hizo hincapié en la recesión económica internacional, la moratoria turística y los fenómenos migratorios en su discurso televisivo de despedida del pasado año. No mencionó los casos de corrupción ni la interminable huelga en sanidad.

EL DÍA, S/C de Tenerife
2/ene/02 16:25 PM
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El presidente del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez, en su balance del "primer año del siglo" se decantó por destacar los éxitos y atribuirse aciertos, que no lo han sido tanto. En su discurso navideño, emitido por varias cadenas de televisión en la tarde - noche del 31 de diciembre, el jefe del Ejecutivo eludió hablar de los errores o fracasos que - sin embargo, reconoció - son propios de todo balance de año.

Rodríguez inició su discurso con una mención especial al euro, como un "paso muy relevante en el proceso de construcción europea", para, posteriormente, recordar las "trágicas consecuencias de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos".

A pesar de dibujar un panorama internacional incierto, donde a la "crisis de inseguridad" sumó la pervivencia de injusticias y de los "problemas de siempre" (hambre, mortalidad infantil o éxodos poblacionales), para el presidente "Canarias cierra el primer año del siglo con un balance positivo".

Los hitos presidenciales del pasado ejercicio se centraron en el avance en la inserción en Europa, la negociación de la financiación autonómica y sanitaria, el consenso en el modelo educativo y, principalmente, en "la defensa del territorio y la identidad".

Román Rodríguez dedicó la mayor parte de su intervención a explicar la necesidad de poner en marcha medidas de desarrollo sostenible, y a justificar la adaptación del modelo turístico.

Enlazó, asimismo, el fenómeno de la emigración canaria, por "ciclos de hambruna", que culminó con el nivel de bienestar social logrado gracias al sector turístico, con el éxodo que "protagonizan hacia el Archipiélago personas de distintos lugares del mundo".

El presidente no mencionó, en sus quince minutos de alocución, los graves conflictos laborales que estuvieron a punto de colapsar la sanidad canaria, tras más de ocho meses de huelga, y que culminó con el cese del responsable del Servicio Canario de Salud, o la inestabilidad política de su Gobierno, que suscitó la segunda moción de censura que ha vivido esta Comunidad Autónoma.

Autogobierno e indecisión

Su discurso navideño estuvo también exento de sombras, como los casos de corrupción (Tindaya, Jinámar o Icfem), que han dado especial protagonismo a los juzgados, por donde pasaron el pasado año altos dirigentes de Coalición Canaria, como el ex vicepresidente del Ejecutivo, Lorenzo Olarte.

El cambio hacia un crecimiento sostenible, que atribuyó a "la capacidad de decisión política" que otorga el autogobierno, tampoco estuvo libre de altibajos y fue una muestra más de descoordinación. De una precipitada moratoria turística, que recibió el rechazo generalizado de los agentes sociales, se pasó a la indecisión sobre la conveniencia de aprobar una ley, a la que abocó el Tribunal Superior de Justicia cuando derogó el primer decreto.

"Estos días todos hacemos balance del recorrido realizado en los doce meses que ahora acaban. Y encontramos objetivos cumplidos plenamente y, también, metas que se quedaron a medio camino. En definitiva, aciertos y errores. Éxitos y fracasos".

"Este 2001 ha estado marcado por las trágicas consecuencias de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos y por la posterior guerra en Afganistán. Así como por la confirmación de la recesión económica en todos los países desarrollados, agudizada por los acontecimientos de este último cuatrimestre".

"Si el mundo rico vive una grave crisis de inseguridad, el resto del Planeta continúa con sus problemas de siempre: hambre, mortalidad infantil, falta de democracia, violencia, incapacidad para insertar sus débiles economías en la economía internacional, éxodos poblacionales hacia los países del Norte, etcétera".

"Canarias cierra el primer año del siglo con un balance positivo. Se ha avanzado con relación a nuestra inserción en Europa. Hemos cerrado una buena financiación autonómica y sanitaria, clave para garantizar nuestros servicios públicos".

"El Parlamento y el Gobierno de Canarias, en sintonía con el sentir de la mayoría de los hombres y mujeres de esta tierra, ha puesto en marcha medidas básicas para orientar nuestro modelo de desarrollo hacia la sostenibilidad".

"El modelo turístico iniciado hace cuarenta años precisa ser adaptado a los nuevos tiempos o terminará por agotarse. El sector turístico, no lo olvidemos, ha proporcionado a Canarias los mayores niveles de bienestar social de su historia. Acabando con los ciclos de hambruna y emigración que tanto sufrió este pueblo".

"Ellos protagonizaron un éxodo que ojalá nunca tenga que volver a repetirse. El mismo que hoy protagonizan hacia el Archipiélago personas de distintos lugares del mundo, una parte de ellos jugándose la vida en el mar que nos separa del continente africano, huyendo de su miseria y atraídos por nuestras condiciones socioeconómicas".