Santa Cruz de Tenerife

El ansiado TESORO de la "Casa del PIRATA"

Los restos del inmueble, un típico ejemplo de la arquitectura doméstica canaria, han sufrido un enorme desgaste por la acción de los buscadores del supuesto botín.

EL DÍA, S/C de Tenerife
3/ene/02 19:27 PM
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Enclavada en una loma próxima a la ermita de Nuestra Señora de El Rosario, se encuentra la denominada "Casa del Pirata", una buena muestra de la arquitectura doméstica canaria, llamada así por haber pertenecido al corsario Amaro Pargo, que alcanzó una gran fama a caballo entre los siglos XVII y XVIII no sólo por las acciones propias de su "profesión" sino por sus generosas obras de caridad entre las personas más desfavorecidas y pobres de la Isla.

En un estado ruinoso en la actualidad y dado su valor histórico y patrimonial, el Ayuntamiento de El Rosario pretende hacerse con su propiedad para acometer su restauración, tal y como se recoge en el libro "El Rosario: una historia singular", de Joaquín Catalán y José Luis Díaz.

La insaciable búsqueda de un tesoro que estaría escondido en la casa, y que se encuentra catalogado en un inédito manuscrito, han dejado una marcada huella, deteriorando de forma importante el edificio, según ha dejado constancia el doctor Ricardo Acirón Royo, catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna.

Se trata de un inmueble de considerables dimensiones. Siguiendo la distribución típica de las Islas, las habitaciones se distribuyen en torno a un patio interior y sólo una de ellas, la más importante de la casa, alcanza un segundo piso.

Autoría anónima

En el entorno del desdibujado inmueble, de autoría anónima, aún se puede contemplar una era y un pozo.

Según explica Ricardo Acirón, de Amaro Pargo no podría decirse que fuera pirata, sino corsario. Nacido en 1678 y muerto en 1747, vivió en una época de fuerte embates del filibusterismo de holandeses y británicos en plena decadencia del imperio español, recientemente transferido a la Casa de Borbón.

Propietario de una gran cantidad de inmueble, a él pertenecían un buen número de barcos armados, y llegó, incluso, a alcanzar la certificación de nobleza, ya en 1727, veinte años antes de su fallecimiento.

Con su fortuna, lograda también gracias a las exportaciones de aguardiente y vinos de malvasía, llevó a cabo generosas acciones, como la importación de 5 mil fanegas de trigo, según el texto anteriormente citado.