Tenerife Norte

Entre trazados y protestas

La polémica autovía discurre por los municipios de Los Realejos, San Juan de la Rambla, La Guancha e Icod de los Vinos. El documento que se somete a información pública, seleccionado entre un total de diez alternativas, pretende consensuar una fórmula global.

6/ene/02 18:22 PM
Edición impresa

El trazado de la futura autovía discurre por los municipios de Los Realejos, San Juan de la Rambla, La Guancha e Icod de los Vinos.

Hoy en día, la actual carretera C-820 en el trazado comprendido entre Los Realejos e Icod de Los Vinos presenta una alta intensidad de tráfico, del orden de 20 mil vehículos/día, por lo que habitualmente se producen situaciones de congestión circulatoria. Con los porcentajes de crecimiento que se han dado en los últimos años, esta situación se agravará a muy corto plazo. Las escasas posibilidades de adelantamiento y las estrictas condiciones geométricas que presenta la carretera la convierten en una vía peligrosa. No en vano, diversas zonas se consideran "puntos negros". Esta situación se agrava con la presencia, a ambos lados de la calzada, de edificaciones y accesos que provocan una continua entrada y salida de vehículos.

El documento que se somete a información pública comprende el desarrollo de diez alternativas diferentes, sobre las que se ha realizado un riguroso análisis comparativo con el objetivo de conseguir una solución altamente respetuosa con el medio ambiente.

Asimismo, desde el plano funcional, el plan prima la mejora de accesibilidad a los núcleos urbanos y principales nodos de concentración; territorial, buscando soluciones compatibles con la ordenación territorial vigente, evitando aumentar el acceso a áreas que por su alto valor natural y paisajístico deben permanecer al margen del proceso de transformación y económico.

La alternativa seleccionada en este proceso se corresponde con la denominada "Alternativa 2". Su inicio se establece en el actual enlace de Los Realejos, lugar donde actualmente finaliza la denominada autopista TF - 5. A partir de este punto, la nueva vía se separa hacia el sur de la C - 820 para atravesar los lomos de San Agustín y San Vicente a través de sendos túneles, aproximándose a la actual C - 820 en las inmediaciones de la Playa del Socorro. Esta solución evita cualquier afección al espacio protegido de La Rambla de Castro, ya que el trazado discurre por el Sur.

El tramo más complicado discurre desde Playa del Socorro hasta San Juan de la Rambla, debido a la existencia del paisaje protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz, delimitado por la C - 820. Se ha aprovechado la actual carretera, siempre que los condicionantes técnicos y medioambientales lo permitan. Por este motivo predominan las soluciones "singulares", tales como la utilización de muros que reduzcan la ocupación o viaductos de gran longitud que eviten cualquier afección de estos espacios.

Giro hacia el Sur

Antes de llegar a San Juan de La Rambla, en las proximidades de Las Aguas, la futura autovía gira hacia el Sur para atravesar mediante un túnel el lomo de San José, lo que minimiza la afectación a edificaciones existentes en la zona. El trazado de la nueva vía se desarrolla al Sur del barrio de Santa Catalina e intercepta la carretera TF-214 de acceso a La Guancha, lugar seleccionado para la ubicación de uno de los enlaces del tramo y que dará servicio tanto a San Juan de La Rambla como a La Guancha.

Posteriormente, la autovía discurre al sur del barrio de Santo Domingo, atravesando la proximidades de Las Cucharas en túnel para terminar a la altura de Buen Paso, donde se conecta con la nueva vía proyectada entre Icod de Los Vinos y Santiago del Teide. En este punto se ubica el enlace de conexión con Icod de Los Vinos y la Isla Baja, de gran importancia para la accesibilidad de esta comarca.

El trazado propuesto logra desarrollar una solución que respeta al máximo las zonas de alto valor ambiental, y se han previsto medidas encaminadas a proteger elementos vegetales y faunísticos.

Igualmente se ha previsto la restitución de los accesos a fincas y de los servicios afectados por las obras. Se propone una infraestructura segura, cómoda, eficaz e integrada ambientalmente, lo que lógicamente conlleva un presupuesto alto, pero sin dejar de ser económicamente rentable.