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Ellas lo llevan peor

Las mujeres de las Islas sufren más ansiedad, depresiones, dolores de espalda, cansancio y síntomas de agotamiento por realizar tareas estresantes, como las monótonas labores domésticas y el cuidado de los hijos y familiares enfermos. Además, se cree que reaccionan de una forma más negativa que los hombres a estas obligaciones.

EFE, La Laguna
6/ene/02 19:33 PM
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Las mujeres que residen en Canarias tienen más depresión, ansiedad y otros problemas de salud, como dolores de cuello y espalda, que los hombres, lo que podría ser consecuencia del estrés y su diferente forma de reaccionar frente a él, según un estudio realizado por la Universidad de La Laguna.

Para elaborar el estudio "La relación estrés - salud: un análisis de los factores personales y sociales en la población de Canarias", cuyos resultados han sido presentados en el VI Congreso Iberoamericano de Psicología de la Salud celebrado en Argentina, se realizaron 3.129 encuestas a hombres y mujeres de entre 18 y 65 años y diferente nivel sociocultural.

Pilar Matud, profesora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología, dijo que de los resultados del estudio - que se ha elaborado durante cinco años - se desprende que en las Islas hay diferencias de salud entre hombres y mujeres y que, en muchos casos, "les estresan cosas distintas".

A juicio de Pilar Matud, estas diferencias en salud entre mujeres y hombres son en gran parte consecuencia de la forma diferente en que se educa a hombres y mujeres, lo que influirá en la forma de percibir y afrontar los problemas.

Problemas de adaptación

A la mayoría de los hombres les preocupa más el trabajo y su rol profesional que el desarrollo de sus relaciones personales, mientras que las mujeres tienen más estrés relacionado con el cuidado de los niños y su vida familiar.

Los investigadores han evaluado, entre otros indicadores, los niveles de ansiedad, depresión, problemas somáticos, dolores de espalda y cuello, síntomas de agotamiento y cansancio, y el índice de satisfacción con la vida.

El estrés está producido por los cambios en la vida, por sucesos que requieren una profunda adaptación, como un matrimonio, un fallecimiento, tener un hijo o una mudanza, aunque también la falta de acontecimientos, la monotonía y el aburrimiento, pueden ser estresantes. Y pueden ser causa de estrés sucesos cotidianos como el miedo a perder el trabajo o el tener que cuidar a un familiar enfermo.

Según el estudio universitario "no es que las mujeres sufran más cambios vitales que los hombres, sino que perciben los sucesos como más negativos y menos controlables, aunque sí tienen más estrés diario crónico, como el cuidado de enfermos y familiares y la limpieza de la casa, lo que quizá sea una de las causas de que tengan más depresión y ansiedad y peor salud", afirma Pilar Matud.

La profesora aprecia asimismo diferencias "clarísimas" a la hora de hacer frente al estrés, puesto que las mujeres son "más emocionales" y en cambio, los hombres racionalizan y se distancian más de los problemas.

Además, los hombres suelen reaccionar ante los problemas fumando más, tomando más alcohol y otras drogas, lo que les puede llevar a problemas de salud a más largo plazo.

Indefensas y pasivas

Sin embargo, la emocionalidad implica que frente a un suceso estresante, la persona que lo padece se considera desdichada y desafortunada, reacciona de forma negativa y se aisla, mientras que los que racionalizan piensan que se puede encontrar una solución al problema, o pueden ignorarlo, si no pueden resolverlo.

A juicio de Pilar Matud, la educación clásica enseña a la mujer "a ser indefensa y pasiva y que alguien le solucione los problemas", lo que también redunda en una baja autoestima, mientras que los hombres "tienen más armas" para hacer frente al estrés, ya que se les enseña a ser más racionales y autónomos.

También se ha demostrado que el trabajo fuera del hogar no crea problemas de salud a las mujeres y por el contrario, las amas de casa sufren más afecciones, por lo que según Pilar Matud, lo que no debe hacer una mujer es renunciar a su empleo.