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BUENOS DÍAS FLORILÁN

La europropina


11/ene/02 20:50 PM
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PARECE SER QUE EL español, por lo menos el español medio, no ha tenido gran problema en eso de cambiar de la peseta al euro. Puede decirse que en pocos días ya corre la moneda europea como si siempre hubiera estado entre nosotros. Ya todo el mundo le devuelve en euros y lo difícil es conseguir que le den unas pesetas. Es como si una maldición hubiese caído de pronto sobre ese apreciado papel que difundió por todo el territorio español, e incluso por fuera de nuestras fronteras, lienzos tan emblemáticos como la Maja de Goya o el retrato del cardenal Cisneros. La cosa ha sido tan rápida, por lo que respecta a nuestro país, que en los dos primeros días se compraron aquí el doble de euros que en Alemania, que duplica nuestra población. Vamos a tener que decir también que no sólo no nos gana nadie en bailar y tomar copas, sino igualmente en cambiar moneda. Pero pienso que sí, que en comprar o vender no hemos tenido problema, pero que todavía no le hemos tomado la medida al euro en un capítulo que pudiéramos llamar de libre disposición: la propina, tan popular entre nosotros. Un taxista le dice a usted el importe de la carrera en euros, y usted paga religiosamente, pero ¿y la propina? Ahí es donde falla la cosa. En español, o mejor dicho en pesetas, teníamos ya nuestras tarifas propinísticas más o menos determinadas, pero ahora, al movernos en la zona del euro, nos hemos quedado a oscuras. No sabemos a qué propina quedarnos.
Podemos pasarnos o quedarnos cortos, y ya se sabe lo reacio que es el español a hacer el ridículo, aunque en política se haga a cada momento. Yo no soy capaz de dar una propina de cinco o diez euros después de tomar un café, pero tampoco de dar un euro, que son 166 pesetas y pico.
Es, por lo tanto, en este aspecto donde, como digo, no le hemos cogido, o no le he cogido yo, todavía, la medida a la nueva moneda. Cosa que nos ocurre también con la limosna que acostumbramos a dar al pobre que nos pide por la calle. Confieso que es en ese terreno donde más problemas vengo teniendo, es decir, en esas pequeñas decisiones de libre disposición.
Creo que hasta que no hayamos dominado también esta parcela de la moneda, no hemos completado el circuito, como no se domina el inglés hasta que uno entiende lo que le entra por el oído, sin tener que hacer operación del intelecto alguna.
BUENOS DÍAS FLORILÁN