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Cela rinde su último aliento y deja a las letras españolas sin su voz más renombrada

El autor de libros referenciales como "La familia de Pascual Duarte", "La colmena" o "Viaje a la Alcarria" murió ayer a causa de una patología cardiorrespiratoria crónica, horas después de enviar un mensaje de amor a su mujer y a su Iria Flavia natal.

AGENCIAS, Madrid
18/ene/02 19:55 PM
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Malabarista de la palabra, creador del lenguaje, maestro, uno de los escritores más importantes del siglo XX, o figura capital de la cultura española son algunas de las frases que desde ayer se han ido repitiendo tras conocerse la muerte del último Nobel español, Camilo José Cela, a los 85 años.

Una muerte que se producía a las siete de la mañana en la Clínica Cemtro de Madrid, donde estaba ingresado el autor de "La familia de Pascual Duarte" desde el pasado martes aquejado de una patología cardiorrespiratoria crónica, que no ha podido vencer y que ha conmocionado al mundo de las letras nacionales e internacionales.

El premio Nobel de Literatura pronunció sus últimas palabras a media tarde del miércoles y fueron para su mujer, Marina Castaño, y para su pueblo natal, Iria Flavia, según declaró el director gerente de la fundación que lleva el nombre del escritor.

"Marina, te quiero" y "Viva Iria Flavia" fueron las dos últimas frases de este escritor cuya vida siempre ha estado al servicio de su única gran pasión: la escritura, un destino al que se aplicó con tesón y disciplina, legando obras de referencia para la cultura española como "La colmena", "Viaje a la Alcarria" y "Mazurka para dos muertos".

Durante todo el día desfilaron por la capilla ardiente de Cela, instalada en la Clínica Cemtro, desde donde fue trasladado a su localidad natal, Iria - Flavia (Padrón, La Coruña), numerosas personalidades del mundo de la cultura, la política y el mundo del espectáculo.

Los reyes de España acudieron esta tarde a dar el pésame a la viuda del escritor, Marina Castaño, quien visiblemente emocionada recibió a don Juan Carlos y a doña Sofía.

Los Reyes también enviaron una corona de flores, compuesta por claveles rojos y blancos que estuvo depositada a los pies del ataúd con los restos mortales del Nobel, en cuya cabecera descansaba otra inmensa corona de flores enviada por la Real Academia de la Lengua, de la que era su miembro más antiguo.

Un hombre generoso

A lo largo del día los elogios centraron las declaraciones de quienes se acercaron a la capilla ardiente, como el presidente del Gobierno, José María Aznar, su esposa, Ana Botella; la ministra de Cultura, Pilar del Castillo y el secretario de Estado, Luis Alberto de Cuenca, además de numerosas personalidades del mundo de las artes.

Pese a que desde hace años se mantenía alejado de su padre por algunas desavenencias, Camilo José Cela Conde - fruto del anterior matrimonio del escritor con Rosario Conde, con la que convivió más de 30 años - declaró, visiblemente afectado, que "a pesar de que sabíamos que iba a suceder, su muerte es un hachazo que te deja completamente fuera de órbita".

El hijo de Cela, que se da la circunstancia de que hoy cumple 56 años, dijo que guarda suficientes recuerdos de su padre como para no tener que hacer ningún esfuerzo a la hora de "recordar aquello que me unió a él", y añadió que "la generosidad" era una de las principales virtudes de su padre.

Las relaciones paternofiliales no son el único elemento controvertido en la vida de Cela, que concitaba admiraciones y odios enconados dentro de la profesión literaria, polémica que arrastraba desde su época de censor y que fue avivada en los últimos tiempos por una demanda de plagio a cuenta de "La cruz de San Andrés" y por el escándalo provocado tras la repetición de un discurso en una de sus últimas comparecencias públicas.