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Llegar a tiempo o padecer mayores calamidades


20/ene/02 11:59 AM
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MERECEN APOYO, sin reservas, los planteamientos esenciales que enunciaba el presidente Aznar en la comparecencia del miércoles pasado ante el Parlamento Europeo. Sobre todo, en su convocatoria para unificar esfuerzos en la lucha contra el terrorismo. Guerra ésta, muy desigual hasta hoy por la continua sangre inocente derramada, que no admite neutralidades y en la que ningún sistema democrático ha de seguir en debilidad o con paños calientes de falso liberalismo. El terror es la negación, cruel y totalitaria, de las libertades y de la vida de las personas. Debe erradicarse. Con cuantas medidas legales sean precisas.

No cabe duda alguna de que las propuestas de José María Aznar en Estrasburgo, en defensa de los ciudadanos y de los Estados de Derecho, son acreedoras, asimismo, tanto a la plena respuesta internacional a la cooperación solicitada, como a la prioridad de sus concreciones. ¿Cómo restar preeminencia a una política potenciadora de ayudas mutuas frente al enemigo común?

Sin menoscabo de tal prelación, a todas luces indiscutible, el éxito de la Presidencia española del Consejo de UE tendría que abarcar, además, otras atenciones. Porque, digámoslo de una vez, la primacía antiterrorista no ha de suponer exclusividad gestora. Máxime, cuando nuevos fenómenos de perturbaciones sociales ya aparecen en los umbrales comunitarios del siglo XXI.

CUIDADO, QUE NO ESCRIBIMOS con tintas ombliguistas, insolidarias o xenófobas. Precisamente por ello, animados de nuestro compromiso con el bien común general, instamos a que las agendas gubernamentales se abran a los presentes y futuros desasosiegos cívicos. A unas realidades, que ahí están y que si no hallan cauces de racionalidad a tiempo, degenerarán en gravísimas tensiones sociales. En mayores desgracias de las que ya acontecen. Aquí mismo, en Canarias.

La inmigración descontrolada, la inseguridad en las calles, la presencia de mafias criminales, la delincuencia juvenil, los atentados al territorio y al medio ambiente, la desprotección de las producciones propias, los avances de una economía sumergida y explotadora... son amenazas que, con mayor o menor incidencia, afectan a Tenerife, a las Siete Islas. Y si eso es así, ¿optamos por la hipocresía de proclamar que "todo va bien"? ¿O, mejor, reclamamos a las Administraciones Públicas que abran los ojos y los entendimientos, que miren a los espejos de las verdades, que progresen en las acciones armonizadas y que sean sensibles a los temores, más que justificados, de los ciudadanos? ¿Quiénes fomentan el alarmismo y el caos: el Diputado del Común, Manuel Alcaide, al repetir la sensación de amplios sectores insulares de que "estamos siendo invadidos", o los políticos entregados a la doblez, a los fariseísmos y a la inoperancia de los tumbones, vagos e insensatos?

HOY POR HOY, somos Archipiélago Atlántico, frontera sur de la Unión Europea y Comunidad Autónoma alejada de la España continental.

Es deber del Ejecutivo Autónomo trasladar a Bruselas y a Madrid el conjunto de circunstancias y singularidades isleñas. Y empezar él por ser leal, consecuente en el ámbito propio de estas Islas. Sin ninguna demora. Con los necesarios argumentos, estudios, rectificaciones, insistencias.

En la consecución de tal propósito, tendríamos que destacar la ardua tarea que, día a día, realiza Adán Martín Menis, en el abanico de las fiscalidades y de aspectos económicos. El vicepresidente ha sabido rodearse de un equipo técnico competente. Pero, ¿abunda la misma idoneidad en otras Consejerías?

Mencionar la Ley del Menor, la Ley de Extranjería, las Directrices de la "Moratoria Turística"... sean normas estatales o autonómicas, equivale a comprender que han naufragado en este Archipiélago. Y no reconocer el fracaso, aparte de ser un error de lesa torpeza, significará aplazar el inicio de las soluciones. Pudrir y envenenar las desviaciones en descomposición.

Y A TODO ESTO, un personaje grancanario, al que creíamos serio y acreedor a prestigios, nos ha salido "pleitista" isloteño. ¿O rana? Escribimos de Antonio Castellano, que en los dos últimos domingos se ha despendolado en un colega de Las Palmas. Vd., que fue presidente de "Unelco" y de la Asociación Europea de Empresas Públicas, está en su derecho de arremeter cuanto quiera contra ICAN y ATI. Allá cada partido. Mas, ¿en qué le han herido Tenerife y las demás Islas? ¿Podemos sospechar que el Sur tinerfeño le debe las carencias eléctricas que ahora padece?