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JUAN MARRERO GONZÁLEZ

La imprescindible autopista Los Realejos-Icod


23/ene/02 18:22 PM
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COMO HOMBRE DEL NORTE (de Tenerife), amante, pues, de los húmedos alisios que por su puerta nos llegan, como también devoto de los claros y soleados cielos y playas del Sur, por tanto tinerfeño de "el todo Tenerife", me duele esta dispersión de esfuerzos - declaraciones excluyentes, gestos autosuficientes, palabras y tinta... - que en torno a la ampliación de la Autopista del Norte se derraman en vano. Miopes y distorsionados enfoques y polarizados intereses políticos y económicos impiden la serena, fría y completa valoración de la conveniencia o no de tal ampliación tal como se proyecta. Es incorrecto mirar con nostalgias del ayer (añorando los pedregosos caminos de carretas donde el polvillo o el barro coincidían con nubes de insectos sobre las boñigas de las bestias) los predecibles panoramas de un mejor futuro, con mayores exigencias de tráfico, en nuestro Norte. La veloz flecha del progreso, mal que nos pese, no puede volverse hacia atrás, sólo podemos orientarla por una trayectoria que sea lo más respetuosa con nuestra naturaleza, nuestros paisajes y su biodiversidad. En la acalorada polémica hoy suscitada, donde, repito, los árboles del hoy no dejan ver los bosques del futuro, se ha llegado a decir que es una obra aberrante, loca, innecesaria... cuando precisamente su necesidad apremia y más apremiará cada día que pasa; y sus frutos, ese acercamiento Norte-Sur, de todos a todos y a todo..., reportará beneficios a toda la Isla en todas las facetas socioeconómicas. Como obra cada vez más necesaria es obra cada vez más imprescindible, por ello el adelantarla en el tiempo en todo lo posible, aparte de economía en inversión (ayudas de la CE dentro del PIOT), se traducirá en una mayor rentabilidad y, por ende, en una más pronta amortización social y económica. En cuanto al menor impacto sobre el medio ambiente, deberán ser la ciencia, la técnica y el arte, como ocurre en otros campos del progreso, las que acudan, mediante idóneos equipos de ingenieros y artistas ecólogos, a resolver cada problema y a optimizar cada situación que se presente hasta llegar a las óptimas alternativas. Hoy ya se diseñan motores no contaminantes y casi silenciosos, se desarrollan energías limpias, se reforestan y se riegan desiertos...: por su propia subsistencia y bienestar, la humanidad tiene que ayudar y tratar de no perjudicar a la Naturaleza.

El hombre, pues, también forma parte de ella, de la Naturaleza, de la Madre Tierra, influye sobre ella, y desde el respeto a su belleza inherente y a la vida, en general, puede incluso mejorarla. Verdaderas bellezas son muchas de las grandes obras que por necesidad ha tenido que implantar sobre la faz de la Tierra: jardines y lagos artificiales, airosos viaductos, puentes y edificios... Imagino al nuevo tramo de Autopista festoneado de arboledas y parterres, con estratégicos miradores sobre todo aquella abigarrada y bravía costa, dotado de un máximo de túneles para "ahorrar" superficie y con algún que otro estilizado puente que salve con gracia - adorno y balcón - aquellos barrancos y atrevidas hondonadas...

JUAN MARRERO GONZÁLEZ