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Justicia contra la violencia

El magistrado defendió la tesis de un orden penal universal, de fronteras, frente a la impunidad, las amnistías y la propia injusticia. Huyendo de las citas de farragosos textos legales, Garzón puso el acento en la necesidad de internacionalizar la justicia como una herramienta necesaria y práctica con la que poder combatir la violencia.

El DÍA, S/C de Tenerife
26/ene/02 20:14 PM
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El juez Baltasar Garzón ofreció ayer una clase magistral en el salón de actos de CajaCanarias, ante un numeroso público que abarrotó y siguió expectante la conferencia que pronunció el magistrado.

Invitado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, institución señera en la Isla que cumple el 225 aniversario de su fundación, Garzón despertó el interés de la audiencia con un discurso cargado de hondas reflexiones, bajo el lema "La internacionalización de la justicia como una necesidad ante la violencia", y en defensa de la tesis de un orden penal internacional, superador de fronteras, de la impunidad y de la propia injusticia.

Huyendo de las farragosas citas de textos legales fue desgranando, desde la propia historia, cuáles han sido los intentos de realización práctica, pero también los frenos.

"No se puede consentir ese manto de protección" con el que algunos Estados cubren sus crímenes. Se impide de esta forma el avance de la Justicia "con amnistías y cartas de impunidad".

Bajo la socorrida fórmula de pasar página, "no hay respaldo legal ni resarcimiento para las víctimas", explicó Garzón, quien advirtió de que "cíclicamente se reproduce este fenómeno".

Memoria y olvido

En opinión de magistrado, es necesario recuperar "el derecho colectivo que tienen las víctimas a su memoria historica", mientras son los ejecutores de la violencia los que impulsan los olvidos oficiales.

Las respuestas legales deben encaminarse, por tanto, a la constitución y al reforzamiento de Tribunales Penales Internacionales. De hecho, explicó que los tribunales "ad hoc" creados por el Consejo General de Naciones Unidas en Ruanda y la ex Yugoslavia "son los únicos que actualmente administran justicia y crean las bases para una futura Corte Penal Internacional".

Desde 1988, un total de 134 países han firmado los estatutos de esa futura Corte, pero es necesario que "al menos 60 lo ratifiquen" para que tome verdadera carta de naturaleza, algo que puede ser una realidad en julio de este año.

Sin embargo, remarcó el magistrado que las "ausencias" son notables. Tal el caso de los Estados Unidos, quien condiciona su apoyo a la introducción de una cláusula exclusiva por la cual el Gobierno norteamericano se reserva validar el juicio a un ciudadano de este país.

La respuesta judicial debe ser permanente desde la instancia de un Tribunal "independiente y no mediatizado", que trascienda las fronteras, "y no se trata de sustituir jurisdicciones, sino de completarlas", enfatizó.

La euroorden

El terrorismo no está incluido como crimen contra la humanidad, como tampoco el narcotráfico, explicó, aunque hay voces que lo avalan.

Sí puso el acento Garzón en el hecho de que "no exista un convenio sobre terrorismo internacional. Eso sí supone una dificultad".

Valoró la euroorden, por lo que representa en el plano de "una única jurisdicción en la Unión Europea", y como instrumento capaz de abolir fronteras, dando una respuesta más amplia, porcurando la detención y entrega de los delincuentes.

La reflexión final fue inevitable y también sugerente. Garzón se refirió, obviamente, a los atentados del 11 de septiembre, preguntándose si la existencia de esa Corte Penal Internacional habría procurado la conformación de "un Tribunal independiente, sin arbitariedades". El que se haya socializado la respuesta para castigar al terrorimo (Afganistán); que se asesine selectivamente a los palestinos; que los prisioneros de guerra carezcan de derechos fundamentales, ¿acaso no puede estar quebrando los principios de la legalidad?