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Canarias: parcheos insuficientes a problemas mayúsculos


27/ene/02 11:59 AM
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INMIGRACIÓN DESCONTROLADA. No son censurables las reuniones, celebradas el jueves por Román Rodríguez y los ministros Rajoy y Piqué. Lo que preocupa es que los resultados, lejos de ajustarse a las expectativas, fueron un verdadero fiasco. Sólo hubo promesas. O compromisos, más nimios, grotescos e incomprensibles y dilatorios que tranquilizadores.

El titular de Interior anunció la apertura de nuevos centros de internamiento y acogida, dos en Tenerife, para que las personas "sin papeles" que no puedan ser repatriadas, tampoco "estén vagando por las calles". Pero, tan dudoso arreglo, digamos "ornamental", ¿acaso no evidencia clara inconsciencia de por dónde van los ritmos de la avalancha de los desesperados?

Las mafias de este tráfico inhumano y de esclavitud vuelven a anticiparse. Ya no desembarcan a tantos marroquíes, susceptibles de pronta devolución al vecino reino: ahora empiezan a transportar subsaharianos, de difíciles o imposibles repatriaciones. ¿Cuántos establecimientos de alojamiento, además de los que acaban de anunciarse, van a ser necesarios? ¿Estarán listos en verano? ¿En qué condiciones de funcionamiento? La proliferación de tales instalaciones en el muy limitado solar de las Islas, ¿será el preámbulo de todo un movimiento de ciertas organizaciones de derechos humanos para situar la imagen de Canarias, sin tardar demasiado, entre los territorios que practican el "apartheid"? ¿En qué momento el despliegue de la hospitalidad isleña será interpretado como práctica discriminatoria y xenófoba?

¿CÓMO PONDRÁ "cabeza, imaginación y ganas" Don Mariano Rajoy, en la búsqueda de mecanismos de solución a un imparable flujo, cuando únicamente hoy habla de "flexibilidad" fronteriza aeroportuaria?

¿Sólo permitirá la Administración estatal el traslado de "ilegales" de Canarias a la Península, pero sin asumir el costo de los viajes? ¿Quién pagará los desplazamientos de un sinnúmero de pasajeros? ¿Las arcas insulares? ¿Con qué destinos?

Otro inconveniente. Hasta en el Ayuntamiento de Madrid, alguna fuerza "progresista y de izquierdas" cuestiona el derecho de nuestra Comunidad Atlántica a enviar a la Península, al continente europeo, a cuantos califica de "inmigrantes de Canarias". Expresión ésta, reveladora de que, en el fondo, un problemón de la Unión Europea y del conjunto de España atañe sólo a estas Siete Islas.

Nos están patrimonializando la papa caliente de la arribada de pateras, a cuyos ocupantes ya "nacionalizan" de canarios. De hecho.

MAS, EL COLMO DE LA INHIBICIÓN lo protagoniza el cabeza del Ministerio de Asuntos Exteriores. ¿Qué aporta a ventilar el gravísimo conflicto? ¿Confirmar que las actuales relaciones diplomáticas con Marruecos, en franco deterioro, dificultan la indispensable colaboración de las autoridades de Rabat?

Para ese viaje "explicativo" no precisaba el presidente de Canarias ninguna alforja dialéctica.

Y, sin embargo, el máximo responsable del Gabinete Autonómico deja los despachos ministeriales confiado en la especial sintonía y entendimiento con sus inquilinos. Pero, Don Román, respetuosamente, ¿empiezan Vd. y los señores consejeros a padecer el "síndrome de Estocolmo"?

La ciudadanía isleña espera reacciones firmes y auténticas salidas del laberinto. A grandes males, grandes remedios. Ya. Sin campañas absurdas en las que se compara nuestra emigración hacia América con lo que ahora aquí nos acontece, que nada tiene que ver con aquellas históricas vivencias.

EL GOBIERNO, el Parlamento, los Cabildos, los Ayuntamientos del Archipiélago han de hacer valer su voz y su cooperación, consensuada y solidaria. Prever que, a finales de febrero, será la próxima sesión de trabajo ministerial es algo así como dar muestras de no haber analizado, ni evaluado, la urgencia en racionalizar el creciente caos que nos amenaza.

Y otra solicitud, si se nos permite. Es cierto que la Comunidad Canaria no puede ser interlocutor directo con la Unión Europea. No obstante, en la "cumbre" de Laeken, los jefes de Estado y de Gobierno de los "Quince" estuvieron de acuerdo en que las regiones ultraperiféricas participen como observadoras en el futuro debate de Europa.

¿A qué esperan para hablar nuestras autoridades en esos foros, con la crudeza exigida por este asunto que es sumamente peligroso, mayúsculo?