Jornada Deportiva

Jugó como siempre, perdió como siempre

La derrota en Villarreal es un largo paso atrás, injusto, pero muy negativo. Pocas veces se hizo tanto fuera con tan poco beneficio.

LUIS BRETÓN, Villarreal
28/ene/02 13:57 PM
Edición impresa

Enviado especial

La derrota de ayer en Villarreal es un largo paso atrás, injusto, pero muy negativo. Pocas veces se hizo tanto fuera con tan poco beneficio. Una pena de partido, un asco. El Tenerife de la primera parte fue el de siempre. Juego relativamente bueno, de contención y espera, pero ineficaz y frágil en los momentos clave. Y eso que el partido empezó con mucha sensación de peligro por parte de los de Mel.

El técnico del Tenerife había dicho que un encuentro de ataque, de los de "ida y vuelta" podía beneficiar a su equipo, acostumbrado a aguantar los "intercambios de golpes ". Pues sí, hubo intercambio. Lo que ocurrió fue que uno pegó más fuerte que otro, y eso es "KO". Ese dinamismo del primer período concedió opciones a ambos equipos, cada uno en su papel, uno dominante y el otro amenazante. El desequilibrió se cimentó en el despliegue táctico del Villarreal. El "tridente" Guayre-Víctor-Pizzi obligó a Basavilbaso y a Lussenhoff a realizar muchas coberturas en la izquierda, con algún desajuste lógico. El hándicap de la lesión "oculta" de Marioni perjudicó al Tenerife porque la sensación de peligro se fue diluyendo y el rival avanzó metros.

Como el fútbol no tiene mucha historia, casi siempre es igual, el gol lo logró el que más se acercó y por donde más lo hizo, desde la izquierda defensiva. Técnica y velocidad se cogieron de la mano para servir en bandeja la gloria a Jorge López. El 1-0, llegado en un momento importante, volvió a romperse sin solución de continuidad. Apenas 60 segundos bastaron a los locales para beneficiarse del primer golpe anímico y pegar otro definitivo. Fue un primer tiempo raro porque el Tenerife pudo llegar al descanso al menos empatado y se fue con dos tantos en contra.

El segundo tiempo empezó de un modo espectacular. De "aperitivo", gol de Marioni, con suerte incluida. De primer plato, un gol cantado que "Bichi" Fuertes tiró por fuera, todo ello salpicado con la salsa de un Villarreal temeroso, increíblemente asustado para haberse ido al vestuario con un 2-0 a favor.

El tanto del Tenerife, justo por merecimientos, metió el miedo en el cuerpo a su rival y, sobre todo, a su técnico, quien quitó a Guayre para meter a Calleja. Una incongruencia práctica cuya respuesta fue la entrada de Xisco por Ania en el Tenerife. Uno aguantaba y otro empujaba.

Ese intervalo del partido fue de dominio visitante. El Villarreal, atrás, se metió en el papel del foráneo y el Tenerife, necesitado, en el otro, el de acosador. El siguiente paso, en medio ya de la pura especulación que dictan los resultados,sobre todo por parte del que va ganando, fue dar entrada a Igor en lugar de Marioni y, poco después, a Jaime por Martí.

Pero, no olviden, faltaba el segundo plato: el asalto al empate. El Tenerife lo intentó sin descanso, con clarísimas opciones de Bassesas, Xisco e Igor. Sin embargo, la fortuna volvió a darle la espalda al equipo.

Y la sensación final fue, también, la de siempre. Un equipo que juega bien y que pierde. Eso, en Primera, equivale a estar abajo, cerca del descenso.

LA CLAVE

La falta de acierto y Guayre definieron

La movilidad y el cambio de ritmo del grancanario Guayre rompió al Tenerife y fue pieza clave en la victoria de su equipo. Además, si a ésto se le añade la falta de acierto rematador de los blanquiazules, todo está explicado.