DESPUÉS DE LOS ATENTADOS del 11 de septiembre en los EE.UU. de Norteamérica, esta potencia emprendió una campaña bélica contra Afganistán so pretexto de que allí se daba cobijo a Bin Laden. Y contó con el inmediato apoyo internacional. Ha desarrollado una guerra con intervención activa del ejército británico también. Esto es, en cuanto a operaciones bélicas, sajones contra talibanes. Ha sido, lo está siendo, una guerra "formalmente no declarada", pero sí publicitada y practicada. Han hecho prisioneros a presuntos miembros de Al Qaida y los han trasladado a la base norteamericana en territorio de Cuba: Guantánamo. Ha trascendido el trato a que están sometiendo a tales prisioneros. Se han producido críticas contra tal actuación. Y ahora sale el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, y dice que no se otorgará el estatus de prisioneros de guerra a los recluidos en aquella base. Lo ha dicho "la fuerza" del imperio y punto redondo.Creo que las sociedades democráticas que forman parte de este globo terráqueo, y los gobiernos que las representan, deben plantarse ante la irracional actitud de EE.UU. que es producto de la sed de venganza que los corroe. O somos Estados democráticos y de derecho o somos la jungla. Una cosa u otra. Pero no las dos a según convenga. EE.UU. y el Reino Unido han arrasado Afganistán so pretexto de coger a Bin Laden en tanto que "designado" responsable de los atentados de aquel 11 de septiembre. Pasado el tiempo transcurrido y los medios puestos a disposición para encontrarlo, a uno le cabe preguntarse: ¿existe Bin Laden? ¿Acaso existió? ¿Es una persona física o es una fabulación? De los "montajes" de la inteligencia norteamericana podemos esperar cualquier cosa. Hasta lo inesperado.
Don Baltasar Garzón, el "juez estrella" al decir de algunos que no le profesan simpatía, estuvo el pasado viernes día 25 en el salón de actos de CajaCanarias invitado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife. Ante un auditorio completo y expectante desgranó con lenguaje sencillo sus ideas sobre "La internacionalización de la justicia como necesidad actual frente a la violencia". Pero esas ideas se arraigaban en la Historia y en su fuerte compromiso personal en defensa de los Derechos Humanos. Y dejó constancia de su preocupación por cuanto está aconteciendo con esos presos confinados en Guantánamo. Y de lo peligroso que resulta para la propia Democracia el que los gobernantes de un país tenido como exponente de tal sistema esté traspasando esa delgada línea roja que separa la legalidad de la ilegalidad y que deslegitima a todo un Estado de derecho.Digo yo que, abierta esa espita, se pierde la seguridad en los principios que creemos. ¿O será que sólo creemos creer? Podemos terminar siendo una jungla, y no sé si eso le interesa a la joven nación que es los EE.UU. aunque tal parece que sí. Pero quien no debe caer en esa trampa es la vieja Europa. Por historia y por cultura.