Ariel Sharon lamenta que el Ejército israelí no matara a Yaser Arafat durante el cerco de Beirut en 1982. Sharon, que entonces era ministro de Defensa, acorraló al líder palestino en la capital libanesa aunque no llegó a matarlo porque existía un "pacto" para no tocarlo.
Sharon reconoce apenado que se arrepiente de no haber aprovechado aquella ocasión para terminar con Arafat en una entrevista hoy, viernes, publica el diario "Maariv" de Tel Aviv y de la que ayer se divulgaron algunos fragmentos.
La entrevista aparece en un momento en que es posible comparar la situación actual con la de Beirut de 1982. Ahora Arafat también se encuentra aislado por el Ejército israelí, esta vez en Ramallah, y Sharon también se ha comprometido ante EE.UU a no tocar al líder palestino.
"En Líbano había un pacto para no liquidar a Arafat. En principio, lamento que no lo liquidáramos entonces", declara Sharon a "Maariv". Sin embargo, en la entrevista añade que todavía podría negociar con Arafat si éste detiene a todos los activistas palestinos que participan en la resistencia contra la ocupación.
Intención "gansteril"
Las declaraciones de Sharon han suscitado críticas por parte palestina. El ministro y negociador Saeb Erekat manifestó que Sharon "está intentando ahora acabar lo que empezó en Beirut en 1982". "Que el primer ministro haya anunciado abiertamente su intención "gansteril" refleja con qué clase de Gobierno estamos tratando", agregó Erekat.
Sharon llevó al Ejército a Beirut pese a la oposición del entonces primer ministro, Menagen Beguin, quien abrumado por lo que ocurrió en Líbano presentó su dimisión y abandonó la política para llevar una vida ensimismada.
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