Venezuela
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DESDE LA OCTAVA ISLA JULIÁN A. HERNÁNDEZ

No está loco, es un producto autóctono


1/feb/02 20:27
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AHORA, EL CUERPO Diplomático acreditado en Venezuela ha podido sentir en carne propia la forma de reaccionar del venezolano común, con dolor lo escribo. Son de una abundancia excesiva, y que no sienten el menor rubor en expresarse en la forma que lo hizo el Sr. presidente ante tan alta representación. Cada uno al nivel de la sociedad a la que pertenece. La reacción ante una llamada al cumplimiento de los tratados internacionales firmados por Venezuela, aunque nuestros diplomáticos no lo entiendan, hubiera sido la misma por parte de los Sres. Betancourt, Leoni, Caldera, Lusinchi, Carlos Andrés Pérez y Herrera Campins, desde sus altas magistraturas. Cualquier insinuación al respeto al orden civilizado mundial es considerada como injerencia en los asuntos internos del país.

El Sr. presidente, con el instinto de propiedad que todas las especies que habitamos el globo terráqueo poseemos, sintió que se le está invadiendo su territorio, el cual para él está perfectamente delimitado, y ahí, en ese territorio, no canta más gallo que él.

El Sr. Nuncio Apostólico, Monseñor Dupuy, representante de la Santa Sede ante el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, él, como representante del Cuerpo Diplomático y los demás embajadores presentes sintieron en carnes propias por primera vez en este país ser tratados como un grupo de emigrantes recién desembarcados del navío italiano que los trajo a Venezuela, o un grupo de personas que después de haberse "bajado de la mula" en cualquier punto de los caminos verdes son bajados del autobús y humillados en las Alcabalas, sobre todo la muy temida de Peracal, en el Táchira (bajarse de la mula significa tener que pagar a la autoridad, tanto civil como militar, el pago que ellos estipulen para poder ingresar al país, o para montar un negocio, o para llevar adelante cualquier actividad que tenga que ser desarrollada en el país, o para obtener cualquier documento, tanto de identificación como de cualquier otra índole).

Esta forma de vida entre las dos Venezuelas, pues este país está compuesto por dos poblaciones, una de ellas ha sido completamente ignorada por la otra, de la cual se nutre el funcionariado. Hasta el punto que se planificó un referéndum para elegir una Asamblea Constituyente, y a la parte más estable, desde el punto de vista social y económico, se la excluyó de la posibilidad de participar. Pero sí se le convocó, como siempre, a votar.

Se ha tolerado todo tipo de vejámenes, pero como es la parte de la población que a base de su trabajo ha logrado vivir a unos niveles de calidad de primer mundo, no ha habido una reacción para reclamar su puesto en la sociedad que les permitira participar en las decisiones políticas, precisamente para no poner en riesgo su bienestar, y repito una vez más, "el que vive bien no reclama".

Nuestros países de origen han hecho la vista gorda por un mal concepto del significado de lo que es la soberanía. La soberanía no es solamente el concepto que encierra la idea intangible, en la cual todos los ciudadanos de un país estamos obligados a hacer respetar nuestras fronteras para la protección de la integridad física del territorio que la conforma. No, el verdadero concepto de la soberanía no es otro que luchar por obtener el más alto nivel de vida para todos los ciudadanos que vivimos en un territorio reconocido como una nación, dentro del concierto de naciones del mundo. Y esta Venezuela, por mor de la Constitución Bolivariana de Venezuela, es por precepto constitucional un país multinacional, pues 1/4 de su población posee la doble nacionalidad, o sea, la de su origen y la venezolana, con la que hemos vivido el 75% de nuestras vidas.

La contribución al desarrollo integral del país ha descansado sobre la parte de esta población que se le ha obligado a vivir hasta ahora con sus derechos civiles cercenados, primero por las limitaciones que las leyes les han impuesto y segundo, los usos y costumbres practicados por los funcionarios.

La oportunidad la pintan calva. Debemos en el futuro realzar la figura del Sr. presidente, Hugo Chávez Frías, que gracias a su incontinencia verbal, puso sobre el tapete lo inútiles e inoperantes que son para la forma de pensar de un criollo capachero y ensoberbecido por unos ideales trasnochados, por lo impracticables que las representaciones diplomáticas acreditadas ante su gobierno no son para él más que unos musiues, "meando fuera el perol".

Pero la verdad verdadera es que este fenómeno político que nos ha tocado sufrir ha revuelto de tal modo las estructuras del país que cualquier persona más o menos curiosa por la política y su futuro puede vislumbrar que a esa otra Venezuela, la que ha tenido que vivir y desarrollarse a base de peajes, le beneficiará más de lo que la perjudicará. Con Chávez o sin Chávez. e-mail: laoctavaisla*cantv.net y tacoront*telcel.net.ve

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