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CARTAS AL DIRECTOR


2/feb/02 20:52
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Mosén Jesús López Bello
Se han cumplido once años de la muerte del sacerdote mosén Jesús López Bello. Pertenecía - como así se escribió en un libro - a "La generación sacerdotal aragonesa del 27", ya que nacieron con el siglo en líneas generales, y celebraron sus primeras misas alrededor del 27. Fue párroco de Luesma - en donde fundó la Acción Católica con Sancho Izquierdo, Monserrat y Pelligero - ; posteriormente de Torre de Arcas, Bello, Las Cuerlas, Odón, Torralba de los Sisones, Huesa del Común y Plou. Fue coadjutor en San Miguel, de Zaragoza. Una etapa posterior en Madrid, por razones familiares, en las parroquias de San Ginés y San Sebastián. Don Pedro Cantero lo rescató como beneficiado del Pilar, confesor (el número siete, frente a la Santa Piedra), y director espiritual de muchas almas, con muchas vocaciones sacerdotales, y de religiosas, de todas las Comunidades. Nacido en Daroca (Zaragoza), fue un comunicador espiritual con la impronta de sus grandes maestros, el P. Adán y Don Andrés Vicente. Celebró muchos años la misa de doce en la Santa Capilla de la Virgen, de la que fue un verdadero propagandista. Condiscípulo en el Seminario del hoy beato Escrivá, fue muy estimado por el obispo director del Seminario, Díaz y Gomara. Utilizó mucho la bicicleta y así se puede decir que "subió al cielo". Un Jueves Santo sacerdotal del año 1990, con gran fervor eucarístico arrollador, propio de un gran devoto del Santísimo Misterio de los Corporales, que se custodian en la ciudad de Daroca. L

L. Medel

Al C.B. Perdoma

Domingo por la mañana. A muchos nos empieza a subir la adrenalina y se nos mete una jiribilla en el cuerpo que no hay quien la aguante. Andamos apurados, acabando con nuestros quehaceres dominicales y deseando que no se nos haga tarde, porque tendremos que presenciar el partido de pie. A las doce y media, puntuales y nerviosos, estamos los aficionados y aficionadas al Club Balonmano Perdoma, con las gargantas afinadas y las palmas de nuestras manos dispuestas a dejarlo todo para que el equipo nos siga dando alegrías. Son las "chicas" las que juegan, esta vez con toda la ilusión del mundo para subir de categoría y situarse en la máxima, en la división de oro del Estado español. Soy aficionado desde hace muchos años, y modesto colaborador siempre. Si esto se pudiera poner en mi currículum, estén seguros que ocuparía un lugar privilegiado. Porque la afición del Balonmano Perdoma es de esas de libro, de las que dan ejemplo cada domingo. El Pabellón Celestino Hernández está viviendo jornadas de gloria. No porque el equipo vaya muy bien y tenga serias aspiraciones en esta temporada. No por los títulos que se puedan ganar. No por los políticos gobernantes que, alguna que otra vez, se pasean por allí en busca de reconocimientos o de votos para las próximas elecciones. Por nada de eso. Está viviendo momentos inolvidables porque, en primer lugar, gracias al esfuerzo y la lucha de mucha gente, este Pabellón ha sido por fin una realidad. En segundo lugar, e igual o más de importante, porque el club y particularmente las "chicas" se han convertido en un elemento cohesionador para los vecinos del barrio, que no dudan en aparcar pequeñas diferencias en cómo afrontar los problemas de nuestro pueblo, y unirse, todos, a una, al grito de ¡vamos, Perdoma! Las consecuencias sociales y culturales que entraña la vuelta del equipo al barrio se están haciendo notar. Es nuestro equipo, nos hace sentirnos orgullosos de donde somos, los lazos de unidad se estrechan, aunque sólo sea un ratito las mañanas de los domingos y aunque muchos no sepamos demasiado de este deporte. Es una referencia para el pueblo, que nos debe dar ejemplo para reforzar la unidad en otros aspectos del barrio, para afrontar los problemas y los placeres con la máxima ilusión. Porque un pueblo unido, ilusionado y esperanzado es, simplemente, imparable.
Y algunos de esos problemas están relacionados, precisamente con el balonmano y con el pabellón. Si bien es cierto que, después de muchas vicisitudes y años de desesperanza, hoy contamos con una instalación adecuada, pero que hay que mejorar, porque, al final, las prisas no fueron, como siempre, buenas consejeras. En este sentido, hay que ampliar, urgentemente, las gradas, pues es penoso ver cómo tienen que presenciar los partidos, de pie, mucha gente, incluida personas mayores, porque las gradas que se pusieron fueron bien pocas para la afición del Perdoma. Hay que aprovechar los espacios libres que quedan para, por ejemplo, instalar un pequeño gimnasio; hay que dotarlo de infraestructuras para practicar otros deportes, etc. Queda mucho por hacer. Los usuarios del pabellón conocen las necesidades. La afición agradecería que pudiésemos ver los partidos confortablemente y los políticos que gobiernan en el Ayuntamiento tienen la obligación de terminar una obra que nos ha costado sudor y lágrimas.
Vaya, pues, mi reconocimiento para los compañeros y compañeras aficionados al C.B. Perdoma, al equipo directivo, al cuadro técnico, a las jugadoras y a los cientos de deportistas que hacen posible este club. Todos juntos conseguiremos que este año sea la temporada del ascenso. Y si no es así, también tendremos los corazones hinchados de alegría porque sabremos que, unidos, aun perdiendo, estamos ganando.
L

José Manuel Hernández

Hernández

(Concejal de IpO - Los Verdes)

Denominación de origen

En esta época de consumismo y de globalización en la que hay una cierta tendencia a igualar por lo bajo, se alza, cada vez con más fuerza, la necesidad de contar con la calidad y para defenderla, y como control, se exige la "denominación de origen". Esta etiqueta, ese nombre, garantiza la solera de un vino, la autenticidad de un producto que tiene una alta y auténtica valoración.

Al mismo tiempo, surgen las falsificaciones. Ese "quiero y no puedo". "Me gustaría ser como... y clamo para serlo", pero... falta la denominación de origen.

Dentro de ese "querer ser como lo auténtico, pero sin serlo", están las parejas de hecho. Quieren tener la denominación de origen y las características de familia, pero son una burda falsificación.

El diccionario es el archivo de la denominación de origen de familia: "Conjunto de personas que pertenecen a una misma sangre, de un mismo linaje, de una misma casa, especialmente, el padre, la madre y los hijos". Siguiendo con el archivo, el padre es "El hombre que ha engendrado uno o más hijos, especialmente, respecto de éstos". Y la madre "mujer que ha tenido... etc., etc.".

La solera de la palabra familia es tan reconocida desde siempre que, al pronunciarla, todo el mundo entiende que está formada por un hombre y una mujer que forman el matrimonio, que han procreado unos hijos. Se establece así unos binomios correspondientes a esposo - esposa o marido y mujer; padre y madre-hijos; hermanos, abuelos maternos y paternos, tíos y tías, primos y primas... "Conjunto de personas que provienen de un mismo linaje".

Desde el punto de vista socio - político, la denominación de origen de familia es la de "célula de la sociedad" y por ser ese núcleo básico se ha establecido desde hace miles de años unos derechos que se inscriben en la legislación civil.

Bueno, pues una de las falsificaciones de la familia es esa que se da en llamar "pareja de hecho". Como esa especie es relativamente reciente, todavía carece de personalidad y para adquirirla no ha encontrado otra forma mejor que hacerse parásito de la familia "que vive a expensas de otro".

Que se reúnan parásitos y legisladores y que piensen en una forma de funcionamiento original para este tipo de personas, pero que no se equiparen bajo ningún aspecto a la familia que tiene una denominación de origen con solera multisecular de calidad que no puede ser superada y que no debe ser rebajada ni degradada por nadie.L

N. Pedrazuela

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