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EL UNGÜENTO GUILLERMO NÚÑEZ

No es lo mismo


2/feb/02 20:52
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NO ES LO MISMO los seiscientos negros que murieron ahogados en Nigeria al huir del incendio de un depósito de municiones del ejército, que los blancos y negros que murieron víctimas del atentado de las Torres Gemelas en los Estados Unidos de América. Tampoco es lo mismo la mujer musulmana que muere apedreada por adúltera por decisión injusta, bárbara e incivilizada de un tribunal que dice seguir la ley de Dios, que la mujer católica que es víctima mortal de la agresión incontrolada de un marido despechado al que luego la justicia trata casi como la única víctima, pues la auténtica ya ha desaparecido de esta vida.

Se trata, en definitiva, no sólo de distintas formas de abandonar este mundo, sino también, de las circunstancias y la condición de cada uno a la hora de ese abandono eterno. De antaño hemos escuchado esa ya sagrada letanía de que siempre ha habido pobres y ricos, blancos y negros, amarillos y cobrizos, tontos y listos, listillos y adormilados, en fin, ayuda para los negritos, chinitos y demás infieles de este mundo pecador, y ahorro especulativo no declarado (Gescartera) para los que tenemos la desgracia de vivir en un mundo en el que reina el vicio y la tentación permanente a la maldad y el sexo.

Para Dios y para alguno de sus representantes transitorios en este mundo, resulta evidente que no es lo mismo ser blanco que negro (¿cuántos Papas negros se han sentado en el sillón de Pedro?). Pero tampoco es lo mismo para un amplio sector de ciudadanos españoles, máxime si éstos pertenecen al Partido Nacionalista Vasco, pues entonces, si su reticencia a mezclarse con los maquetos es ya enfermiza, imagínense lo que supondría mezclar su pura descendencia vasquista - sabiniana con un negro o una negra. En cuanto a los moros y los sudacas, ya se sabe, son parte de la gran hermandad fantasmagórica heredada del pasado, y por ello, entre otras razones, situados en una escala inferior, al estilo de los hermanos pequeños un poco torpones e incapaces del espabilamiento propio de un godo enterado, pues eso sí, los canarios nos identificamos más con los latinoamericanos que con los peninsulares; en otras palabras, no es lo mismo un canario que un peninsular.

¿Y qué decir de los otros, respecto de nosotros? En una sociedad tan adelantada, justa y equilibrada como la sueca, un padre de origen kurdo decide ejecutar a su hija (no asesinar, pues la opción de ejecutar está revestida del don y la justicia divina que ampara la tradición), al entender que la misma había roto la sagrada tradición de perder su virginidad en el seno de un matrimonio amañado con un joven también kurdo. Este padre asesino, a pesar de llevar años viviendo en el paraíso, cree de verdad que vive en el infierno rodeado de infieles, y a la menor oportunidad lo afirma de manera decidida, arrebatándole la vida a su hija porque no es lo mismo ser kurda que sueca.Ser o no ser lo mismo... tradición y progreso... injusticia y derechos... tribu y humanidad... barbarie nacionalista o justicia universal para todos los que somos lo mismo: seres humanos. (gnunez
* ull.es).

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