EN EL MARCO incomparable de la Casa de los Cáceres, bellamente engalanada, tuvo lugar un emotivo acto, en el que se leyera el acuerdo plenario por el que se concedía, a título póstumo, la Medalla de Plata de la ciudad al recordado amigo Dr. Benigno Martín de Torres, ilustre galeno de la ciudad del Drago, que fuera jefe local de Sanidad en la década de los setenta y teniente de alcalde con Julio Arencibia, década de los cincuenta del pasado siglo XX.
Sería el encargado de hacer el "laudatio" nuestro entrañable y viejo amigo Lucio Pérez y Borges, ex - alcalde y ex - presidente del Centro Icodense, quien con voz clara y potente trazara una muy bella semblanza del que fuera médico de cabecera de su casa - donde jamás cobró - por lo que él recordaba de niño preguntar a su madre: "Mamá, ¿de qué viven los médicos?... Época en que había escasez de todo, existía la cartilla de racionamiento...
El señor alcalde, asistido de encantadoras azafatas, hace entrega a la viuda del Dr. Martín de Torres, Doña Expedita Montes de Oca Castellanos, del pergamino y medalla acreditativos, entre los entusiastas aplausos de los asistentes, que llenábamos el amplio recinto - que resultó pequeño - dada la gran afluencia de vecinos. Dio las gracias en nombre de su madre y hermanos, su hija Elisa, esposa de nuestro dilecto amigo, el ingeniero industrial Dr. Francisco Trujillo Armas.
Y de nuevo el coordinador del acto dio lectura al repetido acuerdo plenario, por el que se nombra "Hijo Adoptivo" de la ciudad al Dr. Marcos P. Farrais García, de quien hiciera el "laudatio" su compañero y amigo en la Sanidad, farmacéutico titular de Icod, dilecto amigo Tomás Martín de Lorenzo Cáceres, concejal del Excmo. Ayuntamiento, quien hilvanara una muy bella semblanza del joven médico, entregado de lleno al municipio norteño, en una labor ejemplar; destacando su carácter innovador, tenacidad, ¡un luchador nato!...para el que no hay desmayo, ni dobleces, que no se amilana ni achica por nada y forjado de una energía - que a veces se desborda - , pero en la que su alcalde encuentra siempre el apoyo eficaz para todo cuanto redunde en beneficio de su pueblo adoptivo, al que se viene entregando en cuerpo y alma desde su llegada a la ciudad del drago.
Una vez más, el señor alcalde hace entrega de la medalla y pergamino, entre los calurosos aplausos del respetable, al que el doctor Marcos, visiblemente emocionado, dio sus más expresivas gracias; no sin antes tener un muy bello recuerdo para sus progenitores y abuela, de la que dijo le marcó, ...¡y de qué manera!... y a su esposa e hijos, en los que siempre ha encontrado el apoyo y comprensión. Calurosos aplausos rubrican tan brillante intervención. ¡Enhorabuena, doctor!
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