Santa Cruz de Tenerife

El posible traslado del Rastro desespera a la "familia" del Mercado

La disposición del Ayuntamiento a cambiar de ubicación a los vendedores que instalan cada domingo sus puestos en las calles adyacentes a la Recova no ha sentado nada bien entre los cooperativistas, que ven amenazados los ingresos que obtienen de su mejor día de ventas.

EL DÍA, S/C de Tenerife
7/feb/02 21:27 PM
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La posibilidad de que el Rastro que se monta todos los domingos en los alrededores del Mercado de Santa Cruz sea trasladado a otra ubicación, donde no genere protestas vecinales, ha caído como una bomba entre las familias que viven de sus puestos, y aún más en las que se ven indirectamente favorecidas por la afluencia de potenciales clientes que aquellos generan.

Es el caso de los puestos fijos de la popular recova que, junto a las casetas azules que la rodean desde hace lustros y el centro comercial construido recientemente, configuran el conjunto comercial Nuestra Señora de África, dirigida por medio de una cooperativa.

Según ha ido cobrando cuerpo en los despachos del Ayuntamiento la idea de poner fin al "matrimonio" forjado hace diez años entre las decenas de vendedores ambulantes y los comerciantes con puesto fijo en el Mercado, ambos "cónyuges" sienten ahora un gran desespero ante el sustancial cambio que se avecina.

Tanto la presidenta de la Cooperativa, Estefanía Hernández, como su gerente, Antonio Gil, denunciaron ayer en EL DÍA que la separación física entre las dos actividades comerciales "supondrá un daño económico irreparable a las más de mil familias que aseguran gran parte de su sustento los domingos. El final de nuestro principal día de ventas puede llevar al Mercado a la larga a su ruina y desaparición".

Conflicto de intereses

Para los responsables del Mercado, el posible traslado del Rastro obedece al interés de algunos vecinos por "liberar sus lujosas y recién estrenadas viviendas de una compañía que no ven con buenos ojos".

Sin embargo, según señalaron ambos, "aunque podamos entender su postura, creemos que hay que tener en cuenta el grave perjuicio que puede suponer para muchas familias modestas. A otro vecinos puede molestarles el Carnaval, y no por ello se les ocurre pedir que deje de celebrarse".

De ahí que Estefanía Hernández exija al alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo, que reconsidere una postura que, según ella, "ha acogido esta posibilidad como algo plausible y justificable", y solucione el conflicto planteado entre vecinos y comerciantes de otro modo.

Por ello, piden que se reabra un diálogo en el que el Mercado "seguirá tratando de subsanar los motivos de queja vecinales y encontrar otras alternativas que contenten a todos".