Sucesos

Desarticulan una banda de búlgaros que se dedicaba a robar coches de gran cilindrada

En la operación denominada "Pincel", la Guardia Civil ha detenido en Madrid, Ávila y Alicante a 24 personas. Además de sustraer vehículos de lujo, que exportaban a otros países, se les acusa de robo con fuerza en las cosas, falsificación de documentos y tenencia ilícita de armas.

EFE, Madrid
15/feb/02 9:33 AM
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EFE, Madrid

El director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, y el delegado del Gobierno de Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, comparecieron ayer para explicar los detalles de esta operación, denominada "Pincel", que ha permitido la detención de estas 24 personas, de nacionalidad búlgara - en su mayoría, 22 - , una rusa y un griego.

Además de robar vehículos de gran cilindrada o todoterrenos, los detenidos, 19 en Madrid y 5 en Alicante, y de ellos 6 mujeres, se dedicaban al robo con fuerza en las cosas, la falsificación de documentos, tenencia ilícita de armas y la prostitución.

En la operación se han practicado nueve registros: cinco en Madrid, uno en la localidad madrileña de Getafe y tres en Alicante, en donde se han incautado quince vehículos, treinta televisores y más de cien electrodomésticos de distinto tipo como equipos de música y ordenadores.

Valdivielso dijo que para trasladar lo incautado se han tenido que utilizar seis furgones y que su peso podría alcanzar las diez toneladas.

En total, la red podría haber realizado unas cien operaciones "de vehículos robados y exportados a otros países para su posterior venta".

Los detenidos sustraían los vehículos para posteriormente venderlos fuera del territorio Schengen. En principio el precio de los coches que robaban oscilaba entre los seis y cuatro millones de pesetas y pactaban su venta por unos dos millones.

Los delincuentes robaban sobre todo vehículos que se encontraban aparcados en doble fila, aprovechando que el dueño se ausentaba por unos minutos para hacer alguna gestión. En ocasiones, robaban el bolso de la dueña para apoderarse de las llaves del vehículo y una vez sustraído doblaban las placas de la matrícula, que colocaban en la calle.