EQUIVOCARSE al llamar al teléfono de cualquier persona puede tener sus riesgos: que lo insulten, diciéndole: "¡Ya está bien de equivocaciones!".
En cambio un amigo mío estaba muy satisfecho por la amabilidad con que le habían contestado. Llamó y le salió una tienda de zapatos.
- Perdone, dijo, que me he equivocado de número.
- No importa, señor, le contestaron. Venga por aquí que le cambiamos los zapatos por el número suyo.
* * *
- Hubo un atraco en una tienda de modas.
- ¿Y qué se llevaron?
- "Lo que se está llevando ahora".
* * *
- Los miniaturistas meten barcos en las botellas.
- Sí, y los marineros meten botellas en los barcos.
* * *
- Me parece extraño que el agua de El Hierro contenga hierro, desde luego.
- Pero más extraño me parecería que el agua de La Gomera contuviera goma...
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD