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CARTAS AL DIRECTOR


17/feb/02 20:53
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D. Juan y la banda de Buenavista del Norte
Aunque no tenía pensado volver a escribir sobre el mismo tema - creo que una banda no da para tanto - , ciertas circunstancias hacen que no me quede más remedio que salir al paso de su último libelo, publicado por este periódico el 30 de enero pasado. Veamos, D. Juan, mi ya famoso escrito tiene dos líneas argumentales bien definidas: por un lado demuestra las verdaderas causas de la ausencia de la banda de Buenavista en determinado evento y, por otro, saca de una vez por todas a la luz pública quién es y cómo actúa cierto grupo conspirador. Partiendo de esta apreciación evidente, me quedo perplejo al ver la poca o ninguna vergüenza que debe tener quien afirma, como usted, que mi carta carece de argumentos. Tras lo cual me pregunto: ¿en qué parte de su escrito se rebaten las explicaciones que doy sobre la no presencia de la banda y sobre la naturaleza de su grupo? Porque, si no me equivoco, lo único que encontramos es una sarta de improperios que poco o nada tienen que ver con los temas tratados por mí. Por lo tanto, quien no tiene argumentos es usted, que se limita a remover el pasado con demagogia para justificar la misiva. Aclarado esto, paso a comentar brevemente algunas de las perlas proferidas en su panfleto, aunque le advierto que no voy a entrar más en estas cuestiones banales, pues no es mi estilo. Me acusa de no asistir a los ensayos y, en determinada ocasión, a una actuación de la banda. Pues sí, efectivamente, pero sepa que mi ausencia se debió a motivos de trabajo (¿o miento?), como sucede hoy en día con muchos músicos de cualquier banda. De todas formas, como sé de donde le viene esta información, me gustaría recordar cierta ocasión en la que su protegido, a la sazón codirector y músico, se negó a participar en una actuación a beneficio del patronato. Y es que con tal de no rebajarse... Me acusa de pertenecer a un pelotón de fusilamiento llamado "Grupo de Kontrol". Pues también tiene razón, pero debe saber que este grupo, corriente de opinión formada por varios componentes, se creó para denunciar los desmanes dictatoriales de su protegido codirector (¿o no fue así?). En efecto, nosotros pusimos la primera piedra del posterior proceso que, con encerrona o no, me da igual, acabó con las tropelías que se estaban llevando a cabo en la dirección de la banda. O sea, no se confunda, los "escritos de desestabilización" del G.K. surgieron para defender la banda, no para desestabilizarla. Por cierto, no confunda tampoco defenestración con jubilación, que hay mucha diferencia. Y usted de eso tiene que saber.Por último, si se fija bien, en mi famoso escrito nunca me refiero a usted como una sola persona, sino como "usted y..." (esas "palabras inusuales" que tantas ampollas levantaron). Y es que yo meto en el mismo saco a usted y a ciertos elementos sospechosos que pululan a su alrededor. Así que no me venga con esa demagogia barata de que de su boca no han salido tales o cuales insultos plataneros o de que nunca ha ejercido de cartero nocturno. Yo sé perfectamente las funciones que desempeña cada elemento que lo rodea. En definitiva, es la primera y última vez que entro en estas discusiones insustanciales de rebotica, discusiones que, no lo olvide, ha instigado usted con esa retahíla de dimes y diretes.
L

Alberto Hernández

Gracias, Señor

Hemos vivido el adviento y la Navidad con más o menos fervor religioso; cada hombre y mujer, anciano, niño, joven, según su arraigo de creyente cristiano y de piedad.

El Señor se ha manifestado como es suyo propio con su palabra de acogida y de amor para con todos sus hijos de buena voluntad, para todos aquellos que se afanan en hacer un mundo mejor en el tiempo en que vivimos y para otros que también tienen puestos sus ojos y su corazón en la mayor gloria de Dios y en la eternidad que nos aguarda. Gracias siempre al Señor de cielos y tierra.

Dice un Salmo de Adviento: "Ven, Señor a salvarnos". Ciertamente, es Jesús, el Señor, el que nos apura a tomar una decisión en nuestras vidas a trazarnos un plan válido para nuestra salvación, lo más trascendente en nuestra peregrinación por este mundo; un caminar que para muchos resulta una encrucijada, un calvario, pero que la abundancia en la fe y en la gracia divina nos empuja y nos da alas para volar constantes al encuentro con Dios, con María, con los ángeles y santos que celebran los gozos eternos celestiales, las bodas gloriosas del Cordero. ¡A quién no le gustaría disfrutar de este reino clamoroso, de esta contemplación sublime!

Leemos también en el Adviento cómo la Virgen María visita a su prima Isabel allá en la montaña, quién sabe si caminando o en alguna cabalgadura. Pero así es la Madre de Dios, dispuesta a ofrecerse, a poner sus brazos a favor de quien la necesita. Un ejemplo a imitar entre nosotros, que muchas personas ya se miran y ejercen las virtudes de la Santísima Virgen.

La Navidad nos dejó constancia en el Evangelio de la sagrada familia de Nazaret, como José y María, fieles al Señor, después de la persecución y de la matanza de los santos inocentes, se entregan al trabajo y a la oración, animando la vida del Niño, del que será el Salvador, por el que "una espada traspasará su alma", según el justo y piadoso Simeón (Lc. 2.22 ss).

En este año que hemos dejado atrás, muchas tragedias humanas y de la naturaleza han sufrido las personas, las familias; otros han tenido más suerte en la vida; ni unos, ni otros, debemos dejarnos caer en el olvido de Dios, porque "el ojo de Dios no duerme", pero "sueña" en que la humanidad entera le sea fiel "en la salud y en la enfermedad". La promesa de Dios, hecho hombre, se cumplirá siempre, y como predijo Nuestra Señora a los niños en Fátima, "al final mi Inmaculado Corazón triunfará".

Comenzamos el año en la festividad de Santa María, Madre de Dios, y el Santo Padre nos pide en este día por la paz en el mundo. Meditemos con María por los que no tienen paz, por los que no saben amar, por los que fabrican odio en su corazón y digamos, gracias, Señor, por cada día.L

Ildefonso Armas

Apostolado de Fátima

Europa y las pateras
La llegada de las pateras me produce una tristeza que no rechazo, pero la catástrofe humanitaria es de mayor calado: África agoniza con grandes sufrimientos víctima de guerras, epidemias y de la mayor de las pandemias, el hambre.
La postración económica africana y el colapso demográfico europeo dan lugar a una corriente migratoria natural. Las migraciones son siempre más positivas para los países receptores:
Se equilibra la estructura demográfica, son muy favorables para la economía y se afianza la seguridad social con las nuevas cotizaciones.
El mestizaje amplía los valores antropológicos de una comunidad y la multiculturalidad es sinónimo de riqueza. Todas las culturas pueden presentar problemas atávicos, pero es bien sabido que la integración es fácil con la asistencia educativa.
Lo que no es normal es que la emigración no esté ordenada, regulada y protegida, dejándola en manos de la criminalidad con la indefensión de las víctimas.
El problema de las pateras y de África concierne a Canarias, no podemos ser insensibles al mismo, pero pertenece a Europa: la unión económica y política de Europa convierte a Canarias en la frontera sur de Europa. Efectivamente, el Tratado de Schengen exige "limitar y controlar el acceso de los ciudadanos extranjeros".
El Gobierno de Canarias puede ser más riguroso y exigir que Europa establezca una política económica complementaria con África.
La gravedad del actual intercambio económico está en el binomio de las papas y las balas: mientras unas se necesitan las otras se comercializan.
Es necesario un Plan Europeo para África que contemple la mejora de su sistema productivo, la creación de un fondo para la salud pública y el desarrollo educativo. El Plan Europeo para África tendría la virtualidad de reducir la emigración coercitiva.
En la situación actual del proceso migratorio se necesita su urgente regulación mediante una negociación con los países de procedencia que establezca unos contingentes o cuotas.
Para las personas con residencia irregular es necesaria una subvención europea para alojarlos dignamente y en un paso posterior habría que estudiar el problema de estos residentes: formas de inserción laboral en Europa, posibilidad de formación y promoción en los distintos países europeos, repatriación con ayudas para la permanencia en sus lugares de origen.

Europa puede mostrar el lado humano y su rostro más amable aceptando la puesta en práctica de la tasa Tobin que promueve la Organización no Gubernamental "Acción por una tasa Tobin de ayuda a los ciudadanos".
L

Marcelo Rodríguez Santiago

Miembro de ATTAC Canarias

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