Escribo sobre los Centros de Cultura Popular porque el pasado mes de diciembre se cumplieron 30 años de su implantación en nuestra diócesis de Tenerife. En Valleseco, concretamente.
Conozco un poco los Centros de Cultura Popular. Los encontré en la diócesis en que nací como sacerdote, Plasencia, los encontré más tarde en Ávila y los he encontrado ahora en Tenerife. Durante varios años - por los ochenta - fui el obispo de la Conferencia Episcopal Española para todos los Centros de Cultura Popular en España. Por eso digo que los conozco un poco...
Obra nacida por iniciativa de las Mujeres de Acción Católica, a finales de los años cincuenta, como nació en el mismo contexto Manos Unidas, han sido los dos verdaderos testimonios de entrega y servicio gratuito a los más pobres. Y así, entre altas y bajas, centros que nacen y otros que desaparecen, se han venido manteniendo los Centros de Cultura Popular en nuestra diócesis. Con cientos de mujeres - y hombres también ahora - que han pasado por ellos en los barrios más humildes: aprendiendo a ver la vida, a reflexionar, a intervenir, a superar complejos, a ser personas activas, comprometidas, entregadas... Desde un espíritu cristiano. Actualmente, sólo hay dos funcionando. Pero bien me gustaría que no sólo no desaparecieran éstos, sino que nacieran otros en tantos lugares en los que hace tanta falta una formación respetuosa desde la vida y para la vida.
Quería escribir unas líneas sobre los Centros de Cultura Popular y tenía que hacerlo ya porque justamente el próximo día 25 hará tres años que el Señor llamó a su Casa a una mujer, Candelaria Zárate, que tanto hizo por la Acción Católica y tanto hizo durante tantos años por los Centros de Cultura Popular. Para ella deseo tener públicamente un recuerdo agradecido, así como quiero expresar también públicamente el deseo de que los Centros de Cultura Popular sean más conocidos y acogidos en las comunidades parroquiales de nuestra diócesis, especialmente en las más pobres.Porque a los Centros, según recojo de un folleto divulgativo, les preocupa la persona, "que no sabe leer el periódico, que no entiende lo que ve en la televisión, que no capta lo que ve en el cine, que no se ocupa de la marcha política del país, que vive con apatía los problemas de la sociedad, que no siente nada ante una obra de arte, ante un paisaje, que no descubre a Dios en todos y cada uno de los acontecimientos de la vida". ¡Cuánto por hacer! ¡Qué bueno que haya Centros de Cultura Popular! ¡Qué bueno sería que hubiese más en nuestra diócesis!
Y Argentina. Sí. Argentina. La de los futbolistas famosos y la de los monjes de Güímar en nuestra diócesis, por aludir a dos presencias actuales y significativas entre nosotros. La de tantos y tantos necesitados hoy por la complejísima y problemática situación que atraviesa.
No voy a informar ni menos a pontificar absolutamente nada sobre Argentina. Me basta saber que los hermanos obispos de aquella querida nación han acudido a nosotros, los obispos españoles, solicitando nuestra solidaridad con sus diocesanos necesitados. Me basta saber que los obispos españoles nos hemos propuesto llevar a cabo una colecta nacional el próximo domingo, día 24, a favor de los argentinos. Me basta informar que se ha confiado a Cáritas la organización de dicha colecta en sintonía con los párrocos y las comunidades cristianas todas de nuestra diócesis. Me basta saber esto e informar sobre esto para invitar a sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles cristianos laicos a cooperar en la medida de sus pocas o muchas posibilidades. Invitación que me sale del alma. Como sé que saldrá del alma de mis diocesanos la comprensión y la generosidad.
Centros de Cultura Popular y Argentina. Dos realidades distintas. Cuya atención nace del mismo espíritu. En el fondo, del mismísimo Espíritu Santo.
No son causas en contradicción con la Cuaresma o marginales a la Cuaresma, camino de la Pascua. Abrirnos a Dios es abrirnos también a los hermanos. La práctica de la "limosna", de la que nos hablaba la lectura evangélica del Miércoles de Ceniza, puede traducirse hoy por "solidaridad". Solidaridad con los hombres y mujeres más necesitados de promoción y formación en nuestros barrios más pobres y solidaridad con nuestros hermanos argentinos, que hoy apuran tragos tan amargos. ¡Buena Cuaresma, camino de la Pascua!Merece la pena...
* Obispo de Tenerife
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