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RODRIGO MARTÍN HERNÁNDEZ PRESIDENTE DEL COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

"Otra vez se invierte más en Gran Canaria"

"El Gobierno de Canarias no tiene la agilidad suficiente para establecer el reequilibrio porque no le da la gana. No se deja fiscalizar y no hay claridad en el control de los presupuestos".

GLADYS PAGÉS, S/C de Tenerife
17/feb/02 21:31 PM
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El presidente del Colegio de Médicos de Santa Cruz de Tenerife (COMTF), Rodrigo Martín Hernández, oftalmólogo de profesión y militante del PP, da cuenta en esta entrevista de los cambios experimentados por la institución que representa, pionera en España en la creación de una empresa de servicios para los colegiados. Pero, además, hace un análisis de la actualidad política y sanitaria, en el que acusa al Gobierno de Canarias de carecer de voluntad para reequilibrar las inversiones sanitarias y sociales entre las Islas, al tiempo que arremete contra la falta de ética que acompaña a la gestión de Coalición Canaria.

- El COMTF se ha transformado en una empresa de servicios. ¿Esto no supone un alejamiento de las funciones tradicionales de un colegio profesional?

- Independientemente de la formación y la salvaguarda de la ética en el ejercicio de la profesión, los colegios de médicos tienen que transformarse en empresas de servicios para gestionar desde el alquiler de un piso, la compra o construcción de una viviendas o asesorar en inversiones. Esto ya está montado en nuestro colegio, que tiene dos inmobiliarias, una central en bolsa, una oficina asociada a un banco, una compañía de inversiones y, entre otras cosas, hace planes de pensiones colectivos. En todo esto es pionero el colegio tinerfeño; hasta el de Las Palmas trabaja con nuestra inmobiliaria. En servicios, el colegio más adelantado del país es con diferencia el de esta provincia, mientras que en formación van por delante los catalanes. Nuestra labor se intenta copiar desde la Organización Médica Colegial (OMC).

- Entonces, usted y su equipo han conseguido, además de diversificar las funciones, dar un cambio radical al concepto de colegio profesional.

- Efectivamente. Hemos tardado ocho años en extender la idea de lo que debía ser el colegio, con acciones pioneras. Ahora vivimos el momento rosa.

"Una apuesta arriesgada"

- También fue pionera la institución que preside en la unión con el sindicato médico, pero no sin controversia. ¿Es cierto?

- El de Tenerife fue el primero en unirse, luego siguieron León, Tarragona y otros más. Es decir, lo que en su día fue muy polémico, hoy se copia en España, Europa e incluso en los EE.UU porque se ha comprobado que es útil.

- Pero esta labor no ha sido entendida ni aceptada por todos los colegiados. Hay un sector crítico a esta gestión.

- Los tenemos incluso censados. Son unos ciento cuarenta y algo. Se trata de dos grupos: el antiguo, que proviene del sindicato CSIF, a punto de extinguirse, y los que componen la asociación de La Candelaria, cuya discrepancia es más con la actuación del sindicato. Lo que sucede es que los médicos confunden a veces, y ésta es la parte negativa, lo que es el colegio y el sindicato. Vamos a ver, el sindicato está asociado al colegio como lo están las sociedades científicas o la Real Academia de Medicina. Son grupos médicos cuyo centro de reunión está en el colegio.

- ¿En qué discrepa esta asociación?

- Pretende que nosotros, como salimos de La Candelaria, estemos siempre pendientes del hospital, pero no es posible que estemos al tanto de todos y cada uno de los detalles que faltan. Por eso le dijimos que nombraran a un delegado. Lo malo de esto es que los médicos somos tan pocos que podemos discrepar, pero no salir con cuatro voces.

- Estas discrepancias fueron evidentes en el último gran conflicto que afectó a la sanidad pública.

- Tengo una visión un poco distinta. En el último conflicto se planteó la manera más inteligente de hacer una reclamación, precisamente por la forma, basada en peticiones que emanaban de un sistema asambleario de hospitales. Esta estrategia planteó el gran problema de poderla coordinar. Hubo gente que hizo su papel, que se creyó una ficción que, al fin y al cabo, se vendía como realidad. Fue una apuesta muy arriesgada.

- ¿Puede ser más concreto?

- CC nos obligó a imponer esta estrategia. Aquí tenemos a Bermúdez que pide algo para Tenerife y luego sale Román pidiendo otra cosa para Gran Canaria. Cómo se negocia con ellos, cómo se lucha contra un Gobierno que no tiene una cabeza unificada. Alcanzabas acuerdos un día con Cabrera y al siguiente venía Román y decía que el acuerdo ya no era así, sino de otra manera. Un colectivo médico unificado se funde en esta duplicidad. La solución, que es personal y me da resultado, es ponerle un espejo, copiar su modelo. Esto fue un experimento muy peligroso, porque se empezó desde los hospitales a decir una cosa u otra.

- El sistema asambleario de hospitales ¿no hubiera sido utilizado también de no encontrar diversidad de opiniones en la Administración?

- No hubiera sido el sistema normal de negociación con un consejero con una única voz. En ese caso, hubiera sido la CESM - Canarias y la directora de Recursos Humanos, con una representación o no del consejero.

- Esa estrategia asamblearia pasó factura al colectivo médico.

- Nos rompió, por eso fue muy peligroso, pero qué íbamos a hacer. Nosotros nos reconstruimos. Fue una respuesta a la manera de comportarse el Gobierno, presentado un doble, triple o cuádruple cara.

- El resultado del conflicto no contentó, pese a lo arriesgado de esa estrategia, al colectivo médico en su totalidad.

- Si vemos lo que ofrecía la Administración al principio y al final, el conflicto fue un éxito para los médicos canarios, dentro de lo que cabe, porque no se consiguió todo. Pero tengo que decir que es una pena llegar a estos extremos para conseguir algo legítimo y lo peor es que ahora estamos en otro conflicto que puede estallar dentro de cuatro años, por la acción de la misma persona que creó el conflicto con los médicos, don Román Rodríguez. En sus tiempos de director del Servicio Canario de Salud invirtió en estructuras de salud que hacían falta y vendían electoralmente mucho. Él decidió que políticamente era más vendible meter muchos millones en infraestructuras que en recursos humanos y esto atascó el sistema.

- Ese atasco del que habla dio paso a los conflictos de los médicos de Primaria y Especializada.

- El conflicto coincidió con el cambio de consejero y de director del SCS. Antonio Sierra (primero de los tres directores del SCS en esta legislatura) actuó bien, dentro de lo que cabe, porque quiso llegar a un acuerdo con los sindicatos sin crear conflictos. Teníamos muchas cosas acordadas con Sierra, al menos de palabra, cuando lo cambiaron por motivos políticos y, en ese momento, nos dejan a los médicos, que ya estábamos apurados y con el asunto medio solucionado y pactado, con una nueva persona.

- ¿Qué pasó con Antonio Cabrera cuando sustituyó a Sierra al frente del SCS?- Pues era como volver a empezar con una persona que no tenía mucha idea y no estaba por la misma línea. El problema fue que la llegada de Antonio Cabrera significó el reinicio de las negociaciones, después de cuatro años aguantando a Román que nos metió en ese lío y de un año de negociaciones con Sierra.

- ¿Cabrera pudo haber resuelto el problema sin una huelga de más de ocho meses?

- Pudo haberlo arreglado de seguir la línea de Sierra.

- Tampoco tenía mucha experiencia en gestión cuando accedió al SCS y, probablemente, eso condicionó sus decisiones.

- No tenía mucha experiencia. Sierra tenía mucha más capacidad de gestión que Cabrera, había dirigido incluso Sanidad Exterior tiempo atrás.

"Primitivismo"

- Mientras tanto, las críticas del colectivo médico de Gran Canaria se alzaron con más contundencia que aquí. ¿Por qué en Tenerife no suelen darse posicionamientos tan reivindicativos, como las plataformas de apoyo a una causa?

- Lo que sucede es que allí se sumaron partidos políticos. Pero eso va con la forma de ser aquí y allá. La persona de Tenerife es más dialogante. En Gran Canaria se utiliza una estrategia más demagógica y muy simple, pero no en sanidad, en cualquier cosa. Que quieren una cosa, pues plataforma, movilización ciudadana. Ellos tienen esa costumbre, esa tradición para todo. Es un primitivismo y cualquier persona que entienda el desarrollo de una actitud civilizada y madura de un pueblo, sabe que ese comportamiento es el primero que se da ante el poder. Es una actitud muy básica, en la que la población se moviliza a golpe de follón. Hay otra actitud, más evolucionada y burguesa, que se da en Tenerife, basada en el diálogo y en una ética. Por ejemplo, el gran defecto de Román Rodríguez es que carece de ética para mantener sus principios, porque probablemente es el producto de su sociedad, menos evolucionada y menos burguesa.

- ¿Tiene menos clase media?

- Exacto. Por ejemplo, en La Palma se crearon minifundios porque la población arañó el poder y asumió un papel reivindicativo ante los grandes señores. Los latifundios, que permanecen en el Sur de Tenerife y La Gomera, permanecen en Gran Canaria. La población no fue capaz allí de arañar el poder a los grandes señores, mientras que la de la La Palma y el Norte de Tenerife sí lo hizo, lo que permitió crear una burguesía. Esto es más bien filosofía y una opinión personal. En Gran Canaria, los que están arriba usan al pueblo. En Tenerife se le dice al pueblo que asista a una asamblea y va un grupo, pero el resto se pregunta qué le quieren vender. Esto último es más responsable y si lo trasladamos a las negociaciones, supone ir más lento, pero mantienes una ética.

- ¿Cuándo afirma que Román Rodríguez carece de ética, piensa lo mismo para el resto de los integrantes de Coalición Canaria?

- No. Lo que sucede con Román es que falla cuando dice que llega a un acuerdo y luego no lo firma.

- ¿Es como si pecara de falta de palabra?

- Es muy grave que un señor que dirige esta comunidad tenga falta de palabra. Esa actitud viene dentro de la ética que mantiene CC, de esconder, negociar, decir.

- ¿Con qué partido de la coalición es mejor negociar?

- Es mejor con ATI, porque sus planteamientos están mucho más próximos con los del Colegio de Médicos que los de otros sectores de CC. Hay un refrán palmero que dice que tanto peca el que mata la vaca como el que le agarra la pata y ATI le está agarrando la pata a la vaca. Ahí tiene que afrontar su responsabilidad. O CC se unifica y forma un partido único, o le dice a la población lo que hay, que van juntos y ATI tiene planteamientos de centro derecha e Ican, de izquierda. Son listos y astutos porque se aprovechan de esa situación para mantener el Gobierno, pero no son éticos. Lo peor es que están creando conciencia de sociedad ambigüa.

- Parecía que en esta legislatura llegaría la hora de Tenerife, pero no llega. ¿Opina lo mismo?

- Es cierto, no llega. Estoy totalmente de acuerdo con el Cabildo de Tenerife cuando protesta por la compra por el Gobierno de Canarias del Hospital Militar de Las Palmas para fines sociosanitarios, porque entonces se debería ayudar en la misma medida a Tenerife. Pero si Román Rodríguez dice ahora que es para salud mental, es todavía más grave. Qué pasa, que en Las Palmas no se piensan instalar unidades de agudos psiquiátricas en los grandes hospitales como se ha hecho aquí, que las van a separar de los hospitales, con lo cual se saltan el acuerdo del Plan de Salud de Canarias. Además, se invierte mucho más dinero otra vez en Gran Canaria. Y me pregunto, dónde están las inversiones en Tenerife.

"¿Y los dineros para Tenerife"

- Pues, hay obras en marcha y otras planificadas.

- Los planes de La Candelaria y el HUC son por muchísimo menos dinero que la inversión del hospital Dr. Negrín. Pero no hay que olvidar que esas inversiones generan un gasto corriente, con lo cual ese desequilibrio inversor se mantendrán año tras año. Qué le van a hacer a Tenerife. ¿El nuevo hospital de Hoya Fría que no es necesario?

- No obstante, el Gobierno insiste en que hay equilibrio en gasto corriente.

- En el presupuesto sí, pero qué pasa en los cierres de presupuesto. El órgano que debe hacer un control de esos presupuestos es la Audiencia de Cuentas. Pero se sabe que la Audiencia recibe los documentos tarde, le falta la mitad de la documentación y cuando por fin emite un dictamen han pasado cinco o seis años y, entonces, reconocen que efectivamente eso pasó, pero que se está arreglando.

- ¿Hay voluntad de conseguir el equilibrio inversor?

- El Gobierno de Canarias no tiene la agilidad suficiente para establecer ese equilibrio porque no le da la gana. Ese equilibrio debería hacerse con un organismo fiscalizador, como es la Audiencia de Cuestas, pero en un año. El Gobierno no se deja fiscalizar. No hay claridad en el control de los presupuestos, que pasan por el Parlamento a toda velocidad. El Parlamento debería tener el informe de la Audiencia de Cuentas antes de dictaminar.

RODRIGO MARTÍN HERNÁNDEZ PRESIDENTE DEL COLEGIO OFICIAL DE MÉDICOS DE SANTA CRUZ DE TENERIFE