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COMENTARIO INTERNACIONAL ENRIQUE VÁZQUEZ

La estabilidad china


23/feb/02 20:53 PM
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LA VISITA DE TRABAJO -QUE NO DE ESTADO- del presidente Bush a China ha ido bien en términos prácticos: no se ha producido ningún desastre. Incluso el trámite, más arriesgado si vale decirlo así, del coloquio del mandatario americano con los estudiantes de Quinghua pasó sin complicaciones.

Fuera del universo político chino es difícil comprender lo que significa Quinghua, cuyo prestigio académico sobrevivió incluso al vendaval de la revolución cultural y las grandes depuraciones. Baste decir que ser becario o cursar un postgrado allí equivalía a entrar en un semillero oficioso de cuadros y dirigentes... por eso era también muy significativa la presencia junto a Bush en su universidad de Hu Jintao.

Conviene a los lectores ir acostumbrándose a este nombre: es el sucesor designado del presidente Jiang en el partido, el Estado y la comisión militar central, en su condición de vicepresidente de la República y número dos del buró político. Y, hecho asombroso, fue puesto en línea sucesoria ¡por Deng Xiaoping! El último gran reformador, muerto en 1997, lo dejó todo atado y tan bien atado que hasta ahora el escalafón ha funcionado según lo previsto.

En octubre próximo celebrará el partido comunista su XVI Congreso y allí deberá explicitarse la nueva dirección con un calendario preciso de cambios: Jiang será relevado en el partido y (algo más tarde en la jefatura del Estado por Hu, quien cumplirá sesenta años en diciembre) y Zhu Rongyi, padre de la vasta reforma económica y del subsiguiente crecimiento chino, dejará su puesto en 2003.

Bush, naturalmente, sabe todo esto y en cierto modo se felicita en la medida en que traduce una promesa de estabilidad y aleja sorpresas.
COMENTARIO INTERNACIONAL ENRIQUE VÁZQUEZ