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Recuerdo tolerante del "caracazo"

La oposición y el oficialismo de Venezuela midieron ayer sus fuerzas en las calles de Caracas conmemorando el sangriento levantamiento popular contra Carlos Andrés Pérez.

EFE, Caracas
28/feb/02 21:38 PM
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La oposición y el oficialismo de Venezuela midieron ayer sus fuerzas en las calles de Caracas, en un clima de tolerancia muy diferente al registrado hace trece años durante el sangriento levantamiento popular contra el presidente Carlos Andrés Pérez.

La marcha de la oposición fue convocada por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), el principal grupo sindical del país, mientras que la oficial contó con el apoyo de Chávez.

Los diferentes cuerpos de seguridad destinaron a 7.700 hombres para prevenir cualquier chispa que enturbiara las marchas y mantener dentro de los trayectos pactados a los manifestantes, que no coincidieron.

La asistencia a ambas concentraciones, aunque inferior a las registradas el 23 de enero y el 4 de febrero - según observadores, revela cierto "cansancio" de la gente - se cifran en decenas de miles de manifestantes en cada bando.

La marcha de la CTV, mucho más corta en su recorrido, llegó ante la Asamblea Nacional sin que se registrasen inconvenientes, y cuando la oficialista apenas había mediado su trayecto. La CTV entregó un documento a la AN pidiendo la organización de un referéndum consultivo con el fin de poner en marcha el proceso para truncar el mandato de Chávez, que termina en enero de 2007.

Carlos Ortega, quien según las autoridades electorales preside ilegítimamente la CTV, dijo que se habían cumplido los objetivos y se mostró complacido por la receptividad que mostró la cámara a sus reivindicaciones.

La marcha oficial se congregó en el este de la ciudad y contó con la participación del vicepresidente del Gobierno, Diosdado Cabello, y los ministros de Relaciones Exteriores, Luis Dávila, e Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín. Cabello manifestó que Venezuela demostró otra vez al mundo la solidez de su democracia.

La manifestación oficialista, que tenía un recorrido cuatro veces más largo que el de la oposición, llegó por la tarde al Palacio de Miraflores, sede del Gobierno, donde un grupo de "cantores del pueblo" rememoraron la masacre ocurrida hace trece años.