Nacional

ETA intenta de nuevo asesinar a un político socialista, una concejal de Portugalete

La teniente de alcalde de la localidad vizcaína Esther Cabezudo y su escolta resultan heridos leves tras la explosión de una bomba oculta en un carrito de la compra situado cerca de su domicilio. Un error en la orientación de la carga salvó la vida de la concejala y el "ertzaina".

COLPISA, Portugalete (Vizcaya)
1/mar/02 21:40 PM
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La banda terrorista ETA volvió a fracasar ayer, por segunda vez en diez días, al intentar acabar con la vida de un político socialista en Vizcaya. Esther Cabezudo, teniente de alcalde del PSE en Portugalete, y su escolta, Iñaki Torres, resultaron heridos leves al ser alcanzados por la explosión de una bomba, escondida en un carrito de la compra, que los terroristas activaron cuando ambos se dirigían a pie al consistorio de la localidad vizcaína. Un error de los etarras en la orientación de la carga del potente artefacto salvó la vida a la política y al policía, que sólo sufrieron cortes y rotura de tímpanos.

El atentado se produjo a las 9.10 horas de la mañana, en la calle Casilda Iturrizar, conocida popularmente como "Cuesta de las Maderas", en pleno centro de Portugalete, un paso obligado para llegar al ayuntamiento, muy cerca de la vivienda de la propia edil y a escasos cien metros del famoso puente colgante, símbolo de esta ciudad.

Como cada mañana, Cabezudo, de 55 años y con 16 de trayectoria política en el ayuntamiento y en el sindicato UGT, se dirigía dando un paseo desde su domicilio al consistorio, donde tenía previsto participar en un pleno municipal que iba a comenzar a mediodía. Junto a la edil, su escolta privado, Iñaki Torres, controlaba de manera rutinaria los vehículos aparcados en la acera de enfrente, atento siempre a un posible coche-bomba.

Error de orientación

Sin embargo, en esta ocasión, la amenaza no estaba en el maletero de un vehículo. El guardaespaldas no se percató de que en esa misma acera estaba abandonado un carrito de la compra que dos jóvenes varones - según los testigos - habían colocado sólo minutos antes junto a un comercio, fingiendo que su propietario se encontraba dentro del local.

Cuando la edil y el policía se hallaban a escasos metros del carro cargado de explosivos, los activistas, supuestamente situados en la parte alta de la calle para tener buena visibilidad, accionaron el radiomando y el potente artefacto estalló, según la primera hipótesis policial que avanzó el consejero vasco de Interior, Javier Balza.

No obstante, un error en la orientación de la bomba - dirigida hacia los edificios y no hacia la calzada - provocó que la onda expansiva y la metralla barrieran el portal adyacente, pero no la acera. Cabezudo y Torres, que caminaban en ese momento por la acera de enfrente, cayeron al suelo, aturdidos, conmocionados y heridos por la lluvia de cristales de las ventanas, pero conscientes.