Sucesos

Desarticulada una red internacional de narcotraficantes con conexiones en Tenerife

La operación policial, denominada "Gran Hermano", permitió la detención de 16 colombianos, uno en la Capital tinerfeña, y de tres españoles, así como la incautación de 18 kilos de cocaína, una pistola, joyas, documentos, munición, vehículos y más de 24 mil euros.

EL DÍA, S/C de Tenerife
2/mar/02 9:34 AM
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Un total de 19 personas detenidas (16 colombianos y 3 españoles), así como la incautación de 18 kilos de cocaína, una pistola, munición, vehículos, joyas, documentación y más de 24 mil euros, es el balance de la operación "Gran Hermano" llevada a cabo por agentes del Cuerpo Nacional de Policía adscritos a la Sección de Estupefacientes de la Jefatura Superior de Cataluña, en colaboración con las UDYCOs de Madrid y Tenerife.

Desde hacía meses se estaban realizando complejas investigaciones sobre una banda de narcotraficantes, integrada en su mayoría por ciudadanos colombianos y que se saldó con la captura en la Capital tinerfeña de C.A.G.U., de nacionalidad colombiana y a quien se le ocupó 3 kilos de cocaína, 3.015 euros y 390 dólares USA.

El grupo criminal se dedicaba a importar cocaína a España en grandes cantidades, sobrepasando en cientos los kilos distribuidos. Sus clientes eran otros narcotraficantes de menor entidad, tanto nacionales como de varios países europeos. La cocaína llegaba a nuestro país camuflada en mercancías diversas, generalmente en contenedores y vía marítima. Una vez aquí era trasladada a casas de la banda, donde se la sometía a un sofisticado sistema de manipulación y adulteración para aumentar su volumen, y por ende los beneficios.

Los delincuentes se encontraban perfectamente organizados, con un reparto específico de funciones para cada uno de sus miembros. El líder colombiano dirigía la organización y sus finanzas. Otros de la misma nacionalidad se encargaban del almacenamiento, vigilancia, "cocinado" y venta de la sustancia estupefaciente. Los españoles se dedicaban a tareas de infraestructura y transporte (por despertar menores sospechas en posibles investigaciones o controles). Para mover la droga disponían de coches con habitáculos perfectamente camuflados.

Las pesquisas resultaron difíciles ya que los narcotraficantes eran delincuentes profesionales que adoptaban extremas medidas de seguridad para sus ilícitas operaciones y, además, no eran conocidos policialmente, ya que carecían de antecedentes. En los desplazamientos con droga utilizaban varios vehículos (guías de contra - vigilancia y señuelos). Las viviendas eran en su mayoría casas aisladas, desde la que es fácil detectar la presencia de personas extrañas. En las mismas siempre permanecía de guardia al menos un miembro de la banda. Para reducir riesgos repartían la droga ya tratada entre varios de estos chalés.

Dos de las viviendas eran empleadas para manipular la droga, adulterándola con determinados productos para aumentar su volumen y sin que los clientes sospecharan que su grado de pureza no era el original. Para ello sometían la cocaína a un complejo sistema donde se le añadía disolventes (éter) y sustancias excipientes (lidocaína, lactosa, etc) y posteriormente secada.