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¿Aplaudimos desde Tenerife al Parlamento de Canarias?


3/mar/02 12:00 PM
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CONSTE QUE NOS AGRADARÍA SOLI-citarle a la ciudadanía, no ya sólo aplausos, sino que ovacionara al Parlamento Autónomo. En puntual reconocimiento a los memorables desvelos de la institución que, dentro de esta Comunidad Atlántica, es el máximo órgano representativo de nuestro pueblo.

Pero, ¿nos hallamos ahora mismo impelidos ni siquiera a insinuar esa expresión, llana, de ajustada gratitud? ¿Desde Tenerife? ¿Como respuesta a cuántas prestaciones punteras - con ene - , vanguardistas, diligentes, de envergadura? ¿En el turismo, el empleo, la FP, la calidad de vida, etc.?

AVALANCHA DE INMIGRANTES. FUEel pasado miércoles cuando, por fin, sus señorías "exigieron con urgencia" al Gabinete Aznar que mejore la situación de los "sin papeles" que consiguen arribar a las costas insulares. Hasta anduvieron de acuerdo - ¿en el límite del agotador esfuerzo? - en constituir una "mesa" o pacto en la materia, a instancias de ese consejero, pionero en especulaciones excelsas, que responde al nombre de D. Marcial. Tal dinamismo gestor y consensuado puede cuajar en los días próximos. ¡Ah! ¿Con qué desarrollo? ¿Y con qué criterios válidos al fenómeno migratorio en su conjunto?

Ítem más. En la búsqueda de innovadoras, racionales y humanitarias salidas al conflicto, agravado por las limitaciones de la insularidad y de la estrechez territorial, ¿en cuántas ocasiones la Cámara ha recabado del Gobierno del Estado la adopción y presentación de proyectos legislativos o ha ido directamente a las Cortes Generales con específicas proposiciones de ley, al amparo de la Constitución y del Estatuto (artículos 87.2 y 13, respectivamente)?

He ahí unas omisiones, entre otras negligencias, que no se compensan, en las actuales dimensiones del problema, con el victimismo quejumbroso de reprocharle al Ejecutivo estatal el que "ningunea y deja sola a Canarias": ¿y por qué consienten en ello nuestros más cercanos representantes? ¿O qué han hecho éstos para impedir el abandonismo que farfullan? ¿Qué resoluciones llevan vigorizadas, unos y otros, en los Ministerios, en el Congreso y el Senado, en las Comisarías de la UE y en el Parlamento Europeo?

SIMULTÁNEAMENTE, ISLAS ADEN-tro y en la Península, los delitos de las mafias criminales gozan de magnífica salud. También impunes, los prebostes de la economía sumergida brindan con cava explotadora a favor de las incomunicaciones diplomáticas con el vecino Reino de Marruecos, emisor cómplice o extorsionador del tráfico de la esclavitud. Y con la misma cadencia de pretextos cínicos prosigue incontenible el alud aeroportuario, menos "escandaloso", ciertamente no tan infrahumano que el de las pateras... e igual de descontrolado.

Es importante ocuparse de las obligaciones asistenciales, cómo no; mas ya no es suficiente. Como tampoco bastará gangochear en los hemiciclos el número de cárceles simuladas a erigir por Madrid en la piel de las Islas.

Mención aparte merecen las reiteradas y desabridas reacciones de algunos parlamentarios a los pronunciamientos del Diputado del Común. ¿Compete al alto comisionado de la Cámara la defensa de los Derechos Fundamentales y las Libertades Públicas y supervisar las actividades de las Administraciones Públicas Canarias? Pues, habló Manuel Alcaide, en lenguaje coloquial, de "invasión de indocumentados" y para qué fue eso. Hubo de enmudecer. Relaciona, estos días, el aumento de la delincuencia con la presión demográfica y la inmigración, y determinadas señorías lo acusan de reo de "alarma social", dirigiéndole severas amenazas de cepos, picotas, hogueras y ceses expiatorios.

¿FALSEA LA REALIDAD EL TITULARde la institución parlamentaria porque expresa evidencias que a diario inquietan a nuestros conciudadanos? ¿O no las oculta?

¿Qué es lo alarmante, reconocer el progresivo deterioro del sosiego cívico en las calles y plazas isleñas o arremeter contra el mensajero, cualificado, que pone contra las cuerdas de la responsabilidad inasumida a los tumbones?

¿Miente, asimismo, el Comité Provincial del Sindicato Unificado de Policía (SUP), al asegurar que la provincia tinerfeña encabeza el "ranking" nacional de criminalidad y que la estadística facilitada por el Gobierno no es correcta y está maquillada?

Sin perderse en el sexo dudoso de las competencias, ¿cuándo el Parlamento de Canarias ha entrado a fondo en la seguridad de los ciudadanos o en legislar una normativa sobre el transporte discrecional o en frenar los desequilibrios que perjudican a Tenerife? No, hoy por hoy, no es acreedor a recibir ni una sola palmada. Salvo el Grupo Mixto, numantino y lleno de coraje.