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Una nueva oleada de violencia deja en Israel 23 muertos en 24 horas

El conflicto de Oriente Medio vivió este fin de semana uno de sus episodios más sangrientos como consecuencia, entre otros, de los ataques perpetrados por los palestinos en Cisjordania y Gaza en los que perecieron once personas y el ataque suicida que sacudió el centro de Jerusalén provocando la muerte de diez israelíes e hiriendo a más de cincuenta.

EFE, Jerusalén
4/mar/02 21:41 PM
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Los israelíes comenzaron ayer a enterrar a los más de 20 muertos de los últimos ataques palestinos, mientras su primer ministro, Ariel Sharón, se ve incapaz de tomar decisiones drásticas que pongan fin a 17 meses de sangrientos enfrentamientos.

En total 23 israelíes perdieron la vida a manos palestinas desde que comenzó el fin de semana, entre ellos 9 soldados, un agente de policía y 13 civiles, en una serie de acciones armadas que hacen temer una aún más violenta represalia por parte de Israel.

Estos ataques, entre ellos un atentado suicida la noche del sábado en un barrio ultraortodoxo de Jerusalén, eran la respuesta de las milicias palestinas a dos incursiones del Ejército en los campos de refugiados de Balata y Jenín, que causaron la muerte a unos 30 activistas palestinos entre el miércoles y el viernes.

Los primeros funerales tuvieron lugar a primera hora de la tarde de ayer en la ciudad de Rishon Letzión, al Sur de Tel Aviv, donde fueron enterrados siete miembros de una misma familia que se hallaban a la entrada de un seminario rabínico ("yeshivá") cuando el suicida palestino activó su potente carga.

Gafnit y Shlomo Nehmad, sus hijas Shiraz y Lirán, de 7 y 3 años respectivamente, y sus sobrinos Shaul, de 15, Lidor, de 12, y Oriá, de 18 meses, asistieron el sábado - jornada de descanso para los judíos - a una ceremonia religiosa en dicho seminario, que estaban a punto de abandonar cuando se produjo la explosión.

En ese atentado, perpetrado por un militante del brazo armado de Al-Fatah, también murieron una madre de 23 años y su hijo de 7 meses, una décima persona cuya identidad aún no ha sido facilitada a la prensa y que falleció ayer en el hospital, y el terrorista suicida.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) condenó ayer ese ataque en territorio israelí por medio de un comunicado, aunque no los que tuvieron lugar en Cisjordania y Gaza contra militares y colonos judíos, por tratarse de acciones legítimas de la resistencia palestina contra la ocupación.

Casi al mismo tiempo, se enterraba en Jerusalén a un oficial de Policía asesinado el sábado mientras paseaba solo, en motocicleta, por el desierto de Judea (Cisjordania), y a un soldado muerto el viernes por la noche en los intensos enfrentamientos que desencadenó la invasión israelí del campo de refugiados de Jenín.

Respuesta del Ejército

La muerte ayer por la mañana de otros siete soldados y tres colonos en un puesto militar que fue atacado por un francotirador de las "Brigadas de Al Aksa", el ala más radical de Al-Fatah, completaba una jornada negra que hace temer lo peor.

Tras estos ataques, el Ejército israelí efectuó sus ya habituales bombardeos por tierra y aire contra objetivos de la ANP en las localidades cisjordanas de Ramala, Qalkilyia y Salfit, en los que murieron cuatro palestinos.

Un quinto murió abatido por soldados israelíes en un intercambio de fuego en Jenín y un sexto en el ataque contra una posición militar en el paso fronterizo de Kisufim, donde murió también un soldado israelí.

"Los bombardeos aéreos y por tierra tienen por objeto llenar un vacío hasta que el Gobierno del primer ministro Ariel Sharón adopte las medidas pertinentes de castigo", afirmó el corresponsal de la emisora la "Voz de Israel" para asuntos del Consejo de Ministros.