Sucesos
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
El PSOE acusa a Clavijo de subordinar la sanidad pública a "intereses empresariales" leer

El acusado de matar a un niño en Lanzarote pide perdón y no se acuerda de nada

Le asfixió con un cinturón después de golpearle en la cabeza y dejarle inconsciente. El acusado, Gustavo Váguez Pérez, de 42 años y nacionalidad cubana, aseguró al tribunal jurado de la Audiencia Provincial de Las Palmas que quería mucho a Brian Santos.

EFE, Las Palmas
5/mar/02 9:34 AM
Edición impresa

El hombre acusado de asesinar en Lanzarote en 1999 a un niño de 10 años, hijo de su ex compañera sentimental, al que presuntamente asfixió con un cinturón después de golpearle en la cabeza y dejarle inconsciente, se arrepintió y pidió perdón ayer por lo que hizo, pero dijo no recordar lo sucedido.

El acusado, Gustavo Váguez Pérez, de 42 años y nacionalidad cubana, aseguró al tribunal jurado de la Audiencia Provincial de Las Palmas que quería mucho al niño, Brian Santos, y que no podía recordar lo sucedido el 7 de diciembre, día en que acabó con la vida del menor, debido al estado depresivo en que se encuentra desde entonces.

Váguez declaró además que "los nervios" le obligaron, una semana después de acabar con la vida del menor, a confesar los hechos a su hermana, a quien reveló que había enterrado el cadáver en un vertedero de Arrecife, y que desconoce por qué colaboró con la familia del fallecido en su búsqueda durante este tiempo.

El agresor negó que el motivo de la muerte del niño fuera en venganza porque su madre, Rosa Yanes, también cubana, hubiese roto la relación que mantenía con él y Brian Santos fuese el más apegado a ésta, pues, según declaró, se acabó de mutuo acuerdo.

Váguez dijo que sólo recordaba que ese día había bebido cerveza y varios cubalibres de ron, y que, como no tenía costumbre de ingerir alcohol, estaba un poco mareado.

La abogada de la acusación particular recordó al acusado, sin embargo, que en su declaración en la fase de instrucción afirmó que tras matar al niño "comió un plato de lentejas", mientras que el cadáver del menor se encontraba en el maletero del coche, y que después fue a casa de su hermana a por una pala para enterrarle.

Asimismo, el acusado no reconoció el cinturón con el que asfixió al menor ni la camiseta que llevaba el niño cuando lo mató, pues, según indicó la abogada de la acusación, éste le quitó la ropa que llevaba y le puso otra antes de enterrarlo.

Uno de los guardia civiles que instruyó las diligencias declaró que, después de que se denunciara el día 7 la desaparición del menor en el cuartel de Costa Teguise, se tomó declaración a los familiares del niño y se sospechó del acusado por las contradicciones en las que incurrió.

Frío y calculador

El guardia civil, que describió al acusado como una persona fría y calculadora en su declaración, dijo que cuando se procedió a su detención en el domicilio donde residía se había encerrado en su habitación y se había hecho varios cortes superficiales en el abdomen con un cuchillo de grandes dimensiones.

El fiscal, Miguel Pallarés, y la acusación particular solicitan una pena de 20 años de prisión para el acusado por el delito de asesinato, así como que indemnice a la madre del niño con 120 mil euros, al padre con 60 mil y a sus otros dos hermanos con 12 mil euros a cada uno.

Para el fiscal, se trata de un asesinato "especialmente espeluznante y vomitivo, y los hechos son clarísimos y espantosos", porque el pequeño, al que el acusado recogió en su vehículo para llevarle al lugar donde trabajaba su madre, no tuvo oportunidad de defenderse, pues primero recibió un golpe en la cabeza y después le asfixió con el cinturón.

El fiscal y la acusación particular destacaron también su "cinismo atroz" al colaborar con la familiar en su búsqueda.