Tenerife Sur
DOMINGO CHICO

Bodas de Oro y Plata en la Parroquia de Arafo


6/mar/02 19:05 PM
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LA LUZ DE DIOS, infinita siempre, se vuelve amparo para todas las criaturas humanas. Todo responde a esa señal divina, luz de Dios, que en amor puro y verdadero cubre a la humanidad para darle camino. Responder a este principio con acciones significadas eleva al hombre con seguridad sobre los azares, trayéndonos celestiales solicitudes en las que el amor se hace reflejo de vida.

Arafo lo entiende así y lo sigue en multiplicadas manifestaciones, entre las cuales y de una manera muy sobresaliente se hallan las celebraciones de las Bodas de Oro y Plata que cada año ponen sello mediante un acto lutúrgico de amor grato a los cielos, eco de las palabras trascendentales de Jesús cuando dijo creced y multiplicaos, y que en esta edición estuvieron presididas por Don Vicente Cruz Gil, canónigo penitenciario de la santa iglesia catedral de La Laguna.

La familia es escuela del más rico humanismo en benévola comunicación entre un hombre y una mujer que en amorosa comunicación se unen para una cuidadosa cooperación de fundamento social, por eficaz considerada. Las celebraciones de las Bodas de Oro y de Plata son un nuevo "sí quiero" en paz conyugal que refrenda una actitud armoniosa, impronta y signo que sugieren pruebas de voluntad para seguir en un amor renovado alcanzando altas cotas de responsabilidad familiar que llenan el alma de una casi gloriosa excelsitud.

Formar una familia es siempre un reto que se vincula a lo social para un mundo mejor, justo y feliz, en debida y cumplida orientación. La sureña Villa de Arafo, a la indicación de su párroco Don Vicente Jorge, promueve la norma y se hace permeable a ella. Por eso se acerca a la iglesia y sigue al hombre que por voluntad del Señor la sirve con un esmerado don; porque Don Vicente, al igual que su hermano Don Hipólito, hoy canónigo emérito de la santa iglesia catedral de La Laguna y alumnos míos allá en tiempos, son ejemplo vivo de bondad y sapiencia, que nacieron para dar luz a las comunidades en las cuales trabajan, y a las que éstas se avienen casi dulcemente en comunión armónica. Don Vicente, en Arafo, es razón de convivencia en muchos años demostrada, siendo correspondido por el pueblo arafero para bien de todos. De aquí, entre otras manifestaciones, las Bodas de Oro y Plata que tienen debida celebración bajo sus auspicios.

Arafo, espejo donde yo suelo mirarme, tiene un párroco que le va, por lo que cuenta con mi aprecio y mi admiración, al igual que la Villa en la que trabaja, religiosa, limpia, segura y ordenada: una verdad en este Sur que nos enseña con su ejemplo.

DOMINGO CHICO