Sucesos

Un año de prisión por haber lesionado física y psíquicamente a su mujer

El Juzgado de lo Penal Número cinco reconoce que ha favorecido al acusado al haber existido dilación en enjuiciar el caso en el que una mujer sufrió durante nueve meses vejaciones, insultos y malos tratos, como meterle la cabeza en el water, insultarla o echarle zumo por el pelo.

EL DÍA, S/C de Tenerife
9/mar/02 9:34 AM
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El Juzgado de lo Penal Número Cinco de la Capital tinerfeña ha condenado a Carlos Narciso B.R. a un año de prisión, así como al pago de 1.925 euros (320 mil pesetas) al ser considerado autor de un delito de lesiones psíquicas en la persona de su ex mujer, que se prolongaron durante nueve meses.

Según consta en la sentencia del caso, que puede ser recurrida, "el acusado, tras un período de noviazgo de unos meses, interrumpido por algunas discusiones debidas generalmente al comportamiento violento y despectivo del acusado, contrajo matrimonio con la víctima en 1994, fijando su residencia en Puerto de la Cruz, lugar a donde se trasladaron a vivir con los dos hijos de la mujer, fruto de un matrimonio anterior".

Seguidamente, el texto legal recoge que "desde el comienzo del matrimonio, el acusado tuvo un comportamiento extremadamente violento y vejatorio con su esposa, a la que infligía de forma frecuente malos tratos físicos y psíquicos que se fueron intensificando con el paso del tiempo, no cesando hasta que se separaron, a finales de septiembre de 1995".

Agresiones y golpes

La sentencia contempla que el maltrato físico se tradujo en numerosas agresiones y golpes, llegando en algunas ocasiones a que la mujer tuviera que ser asistida. El maltrato físico o psicológico se manifestaba en forma de insultos graves, incluso - tal y como se recoge en la sentencia - que el acusado llegara a meterle la cabeza de la mujer dentro de la taza del water o verter zumo de naranja sobre la cabeza, entre otras acciones.

En la sentencia se dice que los maltratos físicos y psíquicos se producían en el domicilio familiar, sin que hubiera nadie presente, salvo en algunas ocasiones en las que estaban en el domicilio los hijos de la mujer, que eran menores de edad y, ocasionalmente también destinatarios de algunos insultos y de un trato despectivo por parte del acusado.

Decía que se arrepentía

La mujer - según se manifiesta en el texto legal - "soportó esa situación, al principio con la esperanza de que el acusado cambiara de actitud, ya que después de los episodios violentos se arrepentía de su comportamiento" haciéndole saber el cariño que sentía hacia ella y prometía cambiar. Sin embargo, con el paso de los meses, se generó un sentimiento de temor en la mujer que llegó a un bloqueo emocional que le impedía romper con la relación, hasta que en 1995 se separaron.

El Ministerio Fiscal calificó los hechos como constitutivos de un delito de lesiones y alternativamente como un delito de maltrato habitual con la agravante de parentesco solicitando que el acusado fuera condenado a dos años, cuatro meses y un día de prisión menor. Por la agravante de parentesco pedía cuatro meses de arresto mayor. La indemnización se cifró en sólo 300 mil pesetas. Según uno de los apartados, se ha condenado a una pena que favorece al acusado. Asimismo, "el maltrato físico y psíquico padecido por la denunciante durante aproximadamente nueve meses en que convivió el matrimonio produjo en la víctima una importante lesión psíquica". Las declaraciones de la víctima, según la sentencia, se consideran sinceras y son plenamente coherentes y creíbles, estando corroboradas por los partes médicos, las declaraciones de sus hijos, las cartas manuscritas por el acusado donde se disculpa de algunas de las agresiones y lo manifestado por un doctor al que ambos cónyuges reconocieron en las sesiones de psicoterapia de pareja que el acusado había perdido los nervios en más de una ocasión a causa de su "conducta explosiva" y había dado "un par de bofetadas" a su esposa.