Comunicación
EL PATIO CATÓDICO JAVIER OBREGÓN

"Confianza ciega"


10/mar/02 21:47 PM
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ESTA SEMANA LE DAMOS un respiro a "Operación triunfo". Creo que todos nos lo merecemos. Aunque la siguiente entrega dominical vaya a girar, indefectiblemente, en torno a la macro gala de mañana. "Operación triunfo" nos ha atrapado. Creemos que más allá de la Academia no hay nada en el presente mediático, y nos equivocamos. De hecho desde hace mes y medio Antena 3 pugna por hacerle cosquillas a Emilio Aragón y Fuentes en las noches dominicales. A las 21.00 horas, "Confianza ciega" - parece el título de una película de Steven Seagal - , un programa producido por Endemol y presentado por Francine Gálvez, pone a prueba la solidez de la relación de tres parejas en una aventura de convivencia que se desarrolla en el Algarve portugués.

Este remedo de "Gran Hermano" - ya he perdido la cuenta de los experimentos fallidos - trata de hacer un examen de confianza, haciendo primar cuestiones como el conocimiento real de la pareja, qué sucede cuando se separan y se someten a circunstancias diferentes a las habituales o hasta dónde llega la confianza ciega en la pareja. Demasiados adornos para esconder la verdad. Al grano, de lo que se trata es de poner a prueba el control de los bajos instintos de las tres parejas (lo de "bajos" simplemente por cuestiones de ubicación) con la intervención maléfica de tres mozos de muy buen ver y tres ninfas de póster de cabina de camionero. Lo demás es relleno. Lo de los debates "ad hoc" es una engañifa para dar un aire sociológico a este bodrio televisual.

Además de aburrirme como una ostra, tanto comodín, "home cinema" y chorradas varias no hacen más que poner de manifiesto que nos encontramos ante una prueba evidente de que se hace urgente una puesta en común que aclare las ideas a muchos creadores audiovisuales. La senda abierta por "Gran Hermano" tuvo un punto de partida excepcional - la novedad - . A partir de ahí, todo lo demás sobra. Recuerden el fracasado "El bus" - ¿puede alguien decirme el nombre de la jamona que ganó el programa?. Pero esa excepcionalidad inherente a "Gran Hermano" tiene un arranque y un final en sí misma. A uno le puede entusiasmar el potaje de berros, pero eso no quiere decir que esté comiendo berros todo el día. De hecho, los berros recalentados no saben igual, y de ahí que hasta quienes auspician la tercera entrega de "Gran Hermano" están cruzando los dedos para que la cuota de pantalla, sólo disminuya lo que el puro desgaste exige. Es, simplemente, una cuestión de respeto hacia la audiencia. El éxito siempre lleva un vestido muy sencillo, por mucho que algunos se empeñen en ponerle enaguas.

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