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"Echo en falta el calor de la gente de Cuba"

Nunca había trabajado en televisión porque lo suyo es el cine. La serie "La verdad de Laura" le permite adoptar un nuevo registro en su galería de personajes.

COLPISA, Madrid
10/mar/02 21:47 PM
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COLPISA, Madrid La que fuera musa y mujer del fallecido director cubano Tomás Gutiérrez Alea, con quien realizó papeles destacados en la mayoría de sus películas, como "Fresa y chocolate" o "Guantanamera" aparece ahora en el reparto de la telenovela "La verdad de Laura" dando vida a un malvado personaje. A Mirtha Ibarra le gusta meterse en la piel de Teresa, una persona que desde una silla de ruedas intenta manipular la vida del esto de los personajes del culebrón español.

Su andadura televisiva será, previsiblemente, corta ya que en julio se embarcará en el rodaje de una nueva película, "Aunque estés lejos", dirigida por el cubano Juan Carlos Tabío, realizador que fue el colaborador más directo de su marido. De la nueva cinta, de producción española, sólo avanza que trabajará junto a Imanol Arias. Pero la actriz accede a contar cómo transcurre hoy su vida en solitario.

- Ha resultado un sorpresa verle en una telenovela, después de haber realizado toda su carrera en el cine y en el teatro.

- Para mí también ha sido sorprendente porque no me proponía trabajar en una telenovela. Pensé que sería interesante participar en una serie si tenía oportunidad porque supondría tener un papel continuo durante un tiempo aquí, en Madrid. Tampoco en el cine, que es lo que a mí me gusta hacer, hay todos días oportunidades, y más con las limitaciones que tiene el hecho de ser de Cuba. La producción en mi país ha mermado mucho por los problemas económicos y fuera te encasillan mucho por el acento. Acababa de hacer la gira con la obra de teatro "Obsesión habanera" y mi representante me habló de esta oportunidad. El personaje me enganchó porque se sale de todos los cánones que interpretado hasta ahora.

- Porque es un personaje malvado...

- Sí, es diabólico, pero está muy bien escrito, a pesar de no ser una producción con el alto presupuesto que tienen las brasileñas de TV Globo. ¿Que cómo es la peripecia de mi personaje?. Es una persona que utiliza su parálisis para manipular la vida de todo el mundo desde su silla de ruedas. Quiere mucho a su marido, pero hasta la locura, porque hay amores que matan.

- ¿Su historia de amor con Tomás Gutiérrez Alea tuvo ese ingrediente tan pasional?

- Sí, pero no hubo un amor malsano como el del personaje de televisión. Nuestra vida fue muy saludable, aunque toda la enfermedad de mi marido generó una carga de angustia, emoción con la que también trabajan los actores. Quien no ha vivido, no puede dar lo que no ha sentido. A veces, a actores muy jóvenes no se les puede pedir mucho porque todavía no tienen el poso de la experiencia.

- ¿Cómo transcurre ahora su vida en solitario?

- Así, en solitario absoluto (ja, ja, ja). En abril se cumplen seis años de la muerte de mi marido y no sé si es que no ha aparecido absolutamente nadie o que yo he tenido los ojos cerrados para no ver. Hay muchas personas que me dicen que si yo no miro, no me fijo. Pero no sé si es una cosa o la otra, no puedo precisar.

- Usted viaja fuera de su país mucho. ¿No se ha planteado dejar Cuba?

- No, me siento a gusto.

- ¿Se percibe la vida en Cuba con realismo fuera de las fronteras de la isla?. ¿Es tan trágica la situación o hay una visión deformada?

- Pasan las dos cosas, que a veces se deforma la realidad y otras los comentarios tienen parte de verdad. La situación económica en Cuba es muy difícil y eso se refleja en la vida cotidiana de la gente, pero hay otros asuntos que la gente exagera. A mi me atan muchas cosas allá y me siento que formo parte de esa isla con todos los problemas que tenga.

- ¿Cómo se siente cuando vive en España?

- A mí me parece que aquí la gente se aísla más, sobre todo por el trabajo. En España echo en falta el calor de la gente de Cuba que, aunque tenga poco tiempo, pasa un momento por tu casa y se toma un cafetito, te da un beso y se va. Aquí no se puede llevar esa vida, y ahora me llevo tiempo en España ese aislamiento me duele.