Cultura y Espectáculos
JOSÉ LUIS SAMPEDROESCRITOR

"La Rambla está inspirando mi próximo libro"

El autor de "La sonrisa etrusca" y "Octubre, octubre" reflexiona sobre Estados Unidos, la inmigración, la crisis de la juventud y el tiempo como necesario motor de la creación literaria.

JOSÉ A. DULCE, S/C de Tenerife
10/mar/02 19:50 PM
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Cualquier pretexto que no sea un problema de salud es bueno para acoger en Tenerife al profesor José Luis Sampedro, escritor, economista y también - aunque el término sufre ya un grave deterioro - humanista. Horas antes de su participación en los "Diálogos en vivo" del Cabildo, el autor de "La sonrisa etrusca" y "Octubre, octubre" concedió a EL DÍA esta entrevista donde aborda diversas cuestiones con la lucidez y sinceridad que le han caracterizado durante 60 años de actividad literaria.

- Usted se ha significado por su duras críticas a la política internacional de EE.UU. ¿No habría que repartir la "culpa norteamericana"?

- No culpo de nada a los Estados Unidos, país en el que he impartido como profesor y del que guardo un excelente recuerdo. Lo que me opongo es que se llame antinortemericano a todo aquel que rechaza la política armamentística impulsada desde Washington. Yo pregunto: ¿necesita realmente Estados Unidos esa gigantesca maquinaria bélica? ¿Para defenderse de quién? Puede sufrir un criminal atentado como el que padeció el pasado 11 de septiembre, pero ningún país está en condiciones de desembarcar en sus playas ni de declararle la guerra. Todo el dinero que la Administración Bush está invirtiendo en armamento (un colosal despilfarro) podría dedicarse a paliar la miseria del Tercer Mundo.

- Otro problema, más acuciante y próximo: la inmigración. Nuestras administraciones se pasan la patata caliente unas a otras, pero ¿dónde radica la solución?

- En el respeto a los derechos humanos. Todos somos mestizos y caminamos hacia una sociedad multicultural. Quien diga lo contrario seguramente será el mismo que va al fútbol, al cine o a ciertos restaurantes para consumir productos que no pertenecen a nuestra tradición, sino que han sido importados de otras culturas. El destino final de todas las aportaciones es la mezcla. El único medio para frenar la inmigración sería invertir en África, pero como eso no se va a hacer, tendremos que asumir, querámoslo o no, la situación actual.

- ¿Pero no cree que el inmigrante, en justa correspondencia con sus derechos, debe hacer un esfuerzo por integrarse y asumir obligaciones para con el país que lo acoge?

- Ya lo hace, pero no se le da facilidades para ello, es decir, no las suficientes.

- ¿A qué atribuye la crisis de la juventud española?

- Nuestros jóvenes son producto de la educación que les hemos dado. Estamos en una época de decadencia general y eso agrava aún más el problema. En el ámbito de la enseñanza no se puede decir que la quiebra se produjo a partir del "kilómetro 3", pero sí que las recientes fórmulas educativas no son las mejores.

- En su calidad de economista, ¿cómo valora la política del Gobierno Aznar?

- El actual Gobierno de España está del lado de los ricos. Hay que decirlo con la máxima claridad.

De la anécdota a la categoría

- En "Octubre, octubre" usted ensayó un plan literario de la novela entendida como mundo. ¿Vamos hacia un panorama editorial que abortará este tipo de creaciones?

- No veo motivo para renunciar a ello. Es verdad que se tiende hacia la narración corta, a menudo por la necesidad de publicar. En mi caso, llevo sesenta años escribiendo y nunca he aceptado plazos ni anticipos. La literatura necesita tiempo. "Octubre, octubre" me llevó veinte años, "El río que nos lleva", nueve, y "El amante lesbiano", mi última obra y la más corta, cuatro. Sólo doy por terminado un libro cuando ya no puedo mejorarlo. No sé escribir de otra forma ni puedo aceptar otra imposición que no sea la de la propia obra y sus necesidades internas.

- En las mismas fechas murieron C. J. Cela y W. G. Sebald, pero la respuesta mediática no fue la misma.

- No se puede comparar, ya que Cela es un escritor español. Como lector, prefiero a Sebald, entre otras razones porque Cela nunca fue un novelista, aunque sí un gran prosista. De esta opinión es Umbral, quien según he leído escribirá un libro sobre Cela para decir que éste carecía de ideas pero tenía una magnífica prosa, además de una gran capacidad de hacer dinero y escribir lo que le daba la gana.

- ¿Tiene alguna obra en curso?

- En abril publicaré un libro sobre la globalización y ahora estoy armando una novela a partir de las impresiones que recojo cada mañana en la Rambla de Santa Cruz. Será un libro sobre la vida, inspirado en los sucesos cotidianos de la Rambla, a la que estoy agradecido, como a la Isla, por el escenario que me ofrece. Para ello debo pasar, como decía D Ors, de la anécdota a la categoría.

JOSÉ LUIS SAMPEDROESCRITOR