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El monumento a la Virgen de Candelaria


10/mar/02 21:48 PM
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El dedicado a la Virgen de Candelaria es uno de los "monumentos verdaderos" que han sido erigidos en la Capital, según la denominación hecha por el historiador Alejandro Cioranescu en su "Historia de Santa Cruz". Elevado en el siglo XVIII, fue fruto de la gran devoción demostrada a la Patrona de Canarias por parte de los vecinos de la Ciudad.

A pesar de los desperfectos, del tiempo transcurrido y de las reformas sufridas, la imagen ha seguido en pie hasta la actualidad. Cioranescu cuenta que sirvió muchas veces de teatro para las hazañas de los marineros extranjeros que llegaban a la Ciudad, muchos de los cuales rivalizaban por llegar a lo alto, como si se tratara del mástil de un barco.

Un concurso realizado en 1825 por la tripulación de una embarcación inglesa fracasó estrepitosamente, ya que sólo consiguieron llegar a los cuatro genios de las estaciones, que adornaban por aquel entonces el zócalo.

Más tarde estuvieron cerca de su propósito sin conseguirlo, aunque acabaron con las figuras de los genios y con las narices de los menceyes. Tampoco escapó a los desperfectos la hazaña lograda por una de las pocas personas que llegó a escalar el monumento hasta culminarlo en los últimos años. Sin embargo, el historiador refleja que no fue capaz de bajar de nuevo y tuvo que esperar la llegada de los bomberos.

Problemas de altura

Para evitar este tipo de acontecimientos, el monumento estuvo cerrado con una reja que hubo de ser reformada varias veces. En 1872 el Ayuntamiento autorizó a poner un basamento de piedra labrada al Triunfo de la Candelaria y colocar sobre él el hierro del farol que había mandado poner el obispo Tavira.

Si realmente este proyecto llegó a buen fin, la reforma del monumento emprendida en la última década del siglo XIX, en 1892, debió acabar con esta mejora. Las obras iniciadas ese año consistía en la reforma de la base, para dar al conjunto la altura que tenía primitivamente, perdida por la nivelación de la plaza.

Desaparecieron los cuatro genios de las estaciones, que fueron colocados, por separado, en diferentes rincones de Santa Cruz, entre ellos el parque municipal García Sanabria.

La altura del monumento ha seguido variando con el paso de los años, debido a las numerosas reformas posteriores, como las emprendidas entre 1928 y 1930, con las que se volvió a rebajar el suelo, añadiéndole zócalo.