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Cuatro de los siete imputados por venta de droga, condenados a seis años cada uno

Tal y como apuntaron durante el juicio los agentes de Policía que intervinieron en los distintos registros llevados a cabo entre septiembre y octubre en varios lugares de la Isla, se trataba del segundo laboratorio de crack que se había creado en la Capital en 1997.

EL DÍA, S/C de Tenerife
10/mar/02 9:34 AM
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EL DÍA, S/C de Tenerife

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial tinerfeña ya ha dictado sentencia en el caso de uno de los primeros laboratorios de crack de la Isla, que sentó en el banquillo de los acusados a siete imputados - tres hombres y cuatro mujeres - y para los que el fiscal solicitó penas que sumaban, en su informe, unos 74 años de prisión.

En el fallo de la sentencia se recoge que se ha condenado a Augusto R.J., Julia B.P.H., Clara H.G. y Carmen D.A.P. a una pena de seis años de prisión para cada uno de ellos y al pago de una multa de 18.030 euros al ser considerados autores de un delito contra la salud pública.

En el texto legal se dice que "los procesados Augusto M.R.J. y Julia B.P.H., desde fechas anteriores a septiembre de 1997, venían dedicándose de manera habitual a la venta de sustancias estupefacientes como heroína y cocaína, actividad que desarrollaban en el interior de su vivienda, sita en Santa Cruz".

Tenían colaboradores

Para llevar a cabo la venta de sustancias, los procesados contaban con la colaboración de otras personas que a su vez distribuían o guardaban las drogas y el dinero obtenidos, entre los que se encontraban la procesada C.E.H.G., vecina de Augusto M.R.J. y Julia B.P., con domicilio en el mismo edificio, así como Carmen D.A.P., quienes participaban en la referida actividad ilícita, bien custodiando y ocultando la droga, bien adquiriendo en pequeñas cantidades.

Sobre las doce del día 12 de septiembre de 1997, C.P.N. acudió al domicilio que compartía con María A.B. - representada por la abogado Silvia González Espino - y Rafael R. J. - defendido por Francisco Marcos Hernández - y allí consumió una dosis de heroína y otra de cocaína, siendo interceptada por la Policía cuando abandonaba la vivienda. No quedó probado que Rafael R.J. y María A.B. participaran en las actividades ilícitas.

Otros registros

Ese mismo día - 12 se septiembre de 1997 - y sobre la una y cuarto de la tarde se llevó a cabo una entrada y registro donde se intervinieron 865 euros (144 mil pesetas), 0,88 gramos de heroína base, amoníaco, éter, bicarbonato, una pesa digital, un camping gas, recortes de plástico, material éste usado para elaborar papelinas.

El día 21 de octubre de 1997, sobre las doce y media, se llevó a cabo otro registro en el domicilio de Clara E.H.G., interviniéndose en el interior de un bolso, así como de otra bolsa de plástico droga y dinero por un valor de 1.870.000 pesetas (11.2397 euros).

Sobre las dos y media del mismo día, la Policía interceptó en el descansillo de la escalera del citado edificio a Julia B.P., quien en ese momento portaba en el interior de una bolsa de color rojo 2.500 euros, producto de la venta de droga.

Posteriormente se llevó a cabo una entrada y registro del domicilio de esta mujer, sito en el mismo edificio interviniéndosele un monitor marca vídeo - man que se encontraba encendido y orientado hacia la puerta del edificio con el fin de detectar la presencia de la Policía, así como una pesa digital, recortes de plástico, un estuche con tres trozos de cocaína en roca, siendo su peso de un gramo.

Mochila repleta de droga

En la sentencia se dice que "en fechas anteriores al 21 de octubre, Julia B.P. entregó a la también procesada Carmen D.A.P. cinco recipientes dentro de una mochila que contenían 100,4 gramos de heroína base, 98,8 gramos de la misma sustancia, otros 101,6 y 99,5 gramos de la misma droga".

La referida droga fue ocultada por Carmen D. A. y fue entregada a la Policía por Miguel A.A. y su novia quien la guardaba en su casa, sin que se haya probado que ellos conocieran el contenido de la mochila. A Miguel A.A. le fueron encontrados en su casa 1.436 euros.

Tenencia ilícita de armas

Asimismo, el Tribunal absolvió a A.R.J. y a J.B.P.H. del delito de tenencia ilícita de armas por el que venían siendo acusados, ya que tal y como se recoge en la sentencia "para que exista prueba de cargo la tenencia de la pistola que fue encontrada en el registro domiciliario es necesario que el arma sea apta para disparar y dada la antigüedad de la pistola (primeros años del siglo XX) la dificultad para conseguir munición adecuada y la manipulación que había sufrido la misma conllevan que quedara inutilizada".

Por otra parte también se absolvió a R.R.J., a M.A.B.J. y a M.A.A.P. del delito de tráfico de drogas.