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¡Siga a ese intruso, por favor!

El sector encara nuevos retos para el futuro, como la implantación de sistemas de transporte guiados, que los obligará a acometer un esfuerzo y mejorar. Entretanto, los taxistas siguen conviviendo con otros problemas "tradicionales".

10/mar/02 21:48 PM
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El sector del taxi ha vuelto a las portadas de los periódicos por su activa participación como sustituto de las guaguas de transporte discrecional, en huelga desde hace un mes. Han contribuido a salvar, en parte, la deteriorada imagen turística que ha ofrecido la isla a los miles de visitantes que han entrado por el "Reina Sofía". Pero al margen de estos hechos puntuales, el taxi tiene sus propios problemas y retos de cara al futuro: la inseguridad, los nuevos medios de transporte guiado, la siempre difícil mancomunidad de servicios... Para analizar la situación y la realidad de este importante sector, este periódico sentó en torno a su última mesa de debate a tres cualificados representantes: Marcial Mesa, presidente de la Confederación Regional del Taxi; Ramiro Suárez, de la Cooperativa de Radio-Taxis San Pedro (radicada en Geneto, pero dependiente administrativamente del municipio de Santa Cruz) y Juan José Rodríguez, presidente de la Cooperativa de Taxis de Arona.

Una de las primeras "lacras" que se discutió fue la del intrusismo. Así, Ramiro Suárez indicó taxativamente que hay multitud de personas trabajando en el taxi de manera irregular y que, incluso, hay patrones que dan las llaves a cualquiera para aprovechar los días que éste descansa. Se ha constatado, según indicó Ramírez, la existencia de numerosos funcionarios policiales que están metidos irregularmente en el sector.

A juicio de Rodríguez, de la cooperativa de taxistas de Arona, en su ámbito de influencia existe otro tipo de intrusismo y es aquél que se da por parte de propietarios de furgonetas, normalmente de origen extranjero, que publicitan sus servicios en los complejos turísticos y que realizan una competencia desleal al sector. También criticó la proliferación de vehículos "4x4" que, si supuestamente están concebidos para realizar excursiones por las zonas rurales, no es raro verlos de compras por Santa Cruz, haciendo las veces de un taxi más.

Mesa aseguró que la habilitación de un carné profesional, que ya esta en marcha en Santa Cruz de Tenerife, puede contribuir a paliar el intrusismo del sector y, además, para ganar en credibilidad con respecto al público. Una medida apoyada por los presentes, si bien Suárez se mostró en desacuerdo en las dimensiones físicas del carné, de media cuartilla, y en el hecho de que se incluya el domicilio particular del taxista, lo que puede acarrear problemas en caso de atracos o ataques delictivos. Una apreciación que fue replicada por Mesa en la línea de que si se produce el robo del coche u otra contingencia, el domicilio particular también figura en la propia documentación del vehículo. En cambio, sí se mostró dispuesto a plantear una corrección en el tamaño de la identificación.

En cuanto a las licencias existentes en la actualidad, los presentes indicaron que no se puede hablar de manera genérica sobre si son muchas o pocas, porque depende de los municipios; hay algunos en los que sobran y otros en los que faltan. No obstante, para el caso concreto de Santa Cruz de Tenerife, parece existir un exceso en torno al 20 por ciento. En esta línea, Mesa indicó que una buena solución sería la de congelar las licencias, de manera que el caso de jubilaciones u otros, la administración pudiera absorber esa licencia, pagándola, y dejándola "aparcada", con lo que se beneficiarían todas las partes.

Otra de las grandes preocupaciones del sector es la de la seguridad. Los tres invitados al debate coincidieron al afirmar que en los últimos años se ha producido un incremento evidente de los asaltos a los taxistas, una situación que se reproduce con más frecuencia en las zonas metropolitanas que en las turísticas.

Según comentó Ramiro Suárez, si antes había 200 taxis circulando de noche por Santa Cruz de Tenerife, hoy ni siquiera llega a un veintena, producto del aumento de la delincuencia. Además de pedir una mayor presencia policial, cosa que es difícil que se dé en la práctica, dada las carencias de efectivos policiales, el sector apuesta por otros métodos para incrementar la seguridad. En estos momentos, hay dos opciones que están en una situación de ventaja con respecto a otras soluciones: son las mamparas de seguridad y los sistemas GPS.

Marcial Mesa aseguró, sin ningún género de dudas, que la solución más adecuada y la que debe implantarse de manera general es la del GPS. "Las mamparas no valen para coches pequeños y además pueden resultar contraproducentes para el propio usuario, que puede rehusar entrar en un coche si tiene ese armatoste".

A la vista de que las fórmulas de aplicar mamparas con mecanismos de bajada o subida opcionales no son posibles, el sistema que está cobrando más adeptos es el GPS, el sistema de identificación de la posición vía satélite.

El presidente de la Confederación Regional explicó, incluso, que se había puesto a disposición de los taxistas 150 unidades, de las cuales no se habían distribuida todas. En este punto, Ramiro Suárez indicó que el problema del GPS es el mantenimiento, que cuesta 19 mil pesetas mensuales, a lo que respondió Mesa que eso significa 1.500 pesetas al mes. El contacto cercano y directo con el usuario también juega en contra de las mamparas, porque, según coincidieron, los taxistas son una suerte de psicólogos de la carretera, a los que la gente confía sus problemas personales: una relación que quedaría desvirtuada con las famosas mamparas.