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Padres de niños con trastornos de conducta crean una ASOCIACIÓN

Elena - nombre ficticio - cuenta los avatares por los que está pasando para intentar encontrar un centro que ocupe a su hijo de 16 años, con un trastorno que padecen otros muchos jóvenes en la provincia, y que incluye malos tratos a los progenitores, pero para el que la Administración no parece tener soluciones.

EL DÍA, S/C de Tenerife
10/mar/02 21:48 PM
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El programa "Espejo Público" puso hace unos días el problema sobre la mesa al dar cuenta de unos padres gallegos que habían renunciado a la guardia de su hijo con trastornos de conducta porque ya no podían con él. En ese "espejo" se vio reflejada una tinerfeña, Elena (nombre supuesto), con un hijo de 16 años que responde a ese perfil y que ha impulsado, junto a otros padres, una asociación en la Isla.

"Hasta que te das cuenta de su verdadero trastorno, lo ves como un niño rebelde, que no respeta ninguna autoridad y con una hiperactividad que le impide concentrarse y por ello no quiere estudiar. Por un lado están todo el día abrazándote, pero en el momento en que les niegas algo son capaces de destrozarte la casa", explica.

Hasta que Elena dio con un psiquiatra, Francisco Sánchez, el único especialista en toda la provincia. Es este psiquiatra el que ha sabido diagnosticar a su hijo. Antes, tres psicólogos habían dicho de su hijo: "uno, que es muy inteligente, otro que su coeficiente intelectual es bajísimo, y eso explicaba su bajo rendimiento escolar, y otro más que no era ni lo uno ni lo otro".

En el relato de Elena no faltan los malos tratos por los que ha denunciado a su hijo ante el Juzgado. "Te puedo decir que conozco el caso de una chica que estuvo colgando de un balcón porque su hijo la iba a tirar y el de una mujer en Valleseco que tuvo que ser ayudada por otras vecinas porque si le coge su hijo de 16 años la mata".

El absentismo escolar es característico también en estos niños, lo que hace apuntar otro problema, "puesto que el colegio debe dar cuenta al ayuntamiento y éste a la Policía, pero nada de esto se está haciendo".

Desbordada por esta situación , Elena recurre a Asuntos Sociales del Ayuntamiento y del Gobierno de Canarias, al Cabildo y hasta al Diputado del Común. Aunque ninguno realmente le ha resuelto nada.

El Ayuntamiento le dio la dirección de un centro de ayuda a drogodependientes en Ofra, pero hay un trecho entre fumar porros y ser drogadicto. Y en la Dirección del Menor presentó una solicitud de guarda ante su "imposibilidad física y psíquica para controlar su absentismo escolar y su comportamiento". "La Dirección General del Menor rechazó la solicitud, aunque "observa una carencia de habilidades y pautas por parte de la madre del menor" y apuesta por un trabajo de intervención del CAF, "al que ya había ido con mi hijo dando patadas en el coche y montando un número al llegar allá". El informe poco menos que le hace culpable de la conducta de su hijo, puesto que Menores hace referencia a una "educación permisiva y con ausencia de normas", que Elena rechaza, ya que se confiesa incluso "un poco dura" y hasta ha dejado varias veces a su hijo en la calle. "Y eso duele, porque yo quiero muchísimo a mi hijo".

Elena pormenoriza entonces su desesperante peregrinaje para dar con un centro que atienda casos como el de su hijo, y cómo a pesar de su pasión por la cocina, sólo ha conseguido asistir a un taller de carpintería.

La única alternativa son los pocos centros existentes en la Península, en los que la estancia mensual sale por unas 2.400 euros "que es lo que está abonando la Dirección del Menor", contradiciendo su consejo de que "lo mejor es que los niños se queden en el ámbito familiar".