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"La única persona a la que me negaría a entrevistar sería a Augusto Pinochet"

El ex componente del grupo "Toreros muertos", cantautor, actor ocasional y reportero televisivo, presentó en La Laguna "Aceitunas y estrellas", un espectáculo en el que mostró ante el público que acudió al teatro de La Laboral su inconformismo existencial al tiempo que su faceta más humana.

EL DÍA, La Laguna
11/mar/02 21:49 PM
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Es sin duda uno de los artistas más polifacéticos de nuestro país. El ex solista del desaparecido grupo "Toreros muertos", actor ocasional y disparatado reportero del programa "Caiga quien caiga", de Tele 5, ha estado en Tenerife este fin de semana, donde el viernes participó en el ciclo "La Laguna, ciudad del humor", organizado por la Concejalía de Cultura.

Durante dos horas y media, los espectadores que llenaron el teatro de La Laboral disfrutaron de su recital "Aceitunas y estrellas", desbordante de ironía y humor negro.

Anárquico, irreverente y amante de la buena cerveza, Carbonell aseguró a EL DÍA que lo único que pretende cuando se sube a un escenario es sentir el calor del público. Sus canciones son, como el mismo las define, "una manera de encauzar mi cabreo existencial al hecho de que en mis casi 40 años de vida no haya encontrado aún nada que valga la pena".

El cantautor, que vino acompañado por su banda, no echa de menos su etapa más comercial como integrante de "Toreros muertos" porque dice que "ahora tengo unos músicos igual de divertidos, a los que tengo muy bien alimentados, a los que puedo mandar, y no tengo intención alguna de delegar mi cargo".

Inconformista confeso, Carbonell nos sorprende al afirmar que compone canciones para "frenarme y no salir corriendo junto a Bin Laden a destruir este seudo mundo que estamos creando".

Pese a su cara de niño travieso e irreverente, el reportero con más cara de la televisión nos sorprende al definirse como un hombre tímido, aunque un poco loco - pero sólo un poco - que refleja su personalidad extrovertida en su vida privada, su faceta menos conocida sin duda.

Tiene una hija, Carlota, de once años, con la que tiene tiene una excelente relación. Su cara no puede disimular entusiasmo al hablar de ella: "Siempre está haciéndome reír. Sabe que su padre está un poco tocado, pero intento ser lo más honesto que puedo. Es muy graciosa, siempre haciendo muecas, ha salido a su padre. Ahora mismo, por su edad, estoy en el período educacional pre botellón".

En cuanto a su faceta como reportero, Carbonell, a quien no se le resiste figura alguna, nos confiesa que la única persona a la que se negaría a entrevistar sería a Augusto Pinochet: "Le daría directamente una patada en los h..."

Después de seis años, anuncia que deja el magazine de su amigo Wyoming "porque me apetecen otras cosas, como un curso de gastronomía; aunque lo que querría de verdad sería vivir como un maestro y pasarme el día en la playa".