Tenerife

Las pendencias estadísticas y el infortunio del Archipiélago


17/mar/02 12:00 PM
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HAN ARRECIADO, durante una semana más, los litigios de política devaluada. Obtusa. Refriegas nucleadas, claro, en la piel de las gráficas o los muestreos, pero en absoluto a cuenta de las más agrias realidades que sufren bastantes de los ciudadanos de las Siete Islas. ¿A qué tanto volador, ensoñado, en el festival andrajoso de "lo conseguido" y ni una sola frase en memoria de todo aquello pendiente y a lo que ningún gobernante le pone mano a tiempo?

¿Por qué esa manía en vanagloriarse, sin causa, de las "mejoras estadísticas"? ¿Y a qué achacaremos la patente abulia, la irresponsable haraganería ante los muy lacerantes déficit que, todavía, encadenan al país en el subdesarrollo, la incultura y la vergonzante calidad de vida?

¿En qué tema de importancia ha habido, estos días, genuino debate, discusión sazonada de análisis, crítica y autocrítica, esfuerzo consensuador, programas viables, voluntad comprometida en que cuajen las soluciones conjuntadas?

EL DELEGADO DEL GOBIERNO estatal en esta Comunidad polemiza sobre lo que nadie cuestiona y se arregosta en afeitar promedios y porcentajes. ¿Quién ha dudado aquí de la valía de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad? Ni siquiera la niegan los señores Istúritz y Quevedo, muy conocidos en G. Canaria.

Don Antonio López, ¿nos lee? Con respeto: suena a tranque el que V.E. festeje, erre que erre, el descenso de los delitos "en Canarias" - en un 3,31 por ciento "de media" - , mientras la bajada fue del 6,14% en Las Palmas y sólo del ridículo 0,08% en la provincia occidental. ¿Nos molesta la reducción delictiva en las Islas Orientales? En ningún caso. Créanos que nos alegra. Pero, ¿cómo habría de satisfacernos su dejadez, flagrante, en conseguir los efectivos humanos y los recursos materiales que Tenerife precisa por encabezar el "ranking" español de criminalidad, tal cual afirma el Sindicato Unificado de Policía (SUP)?

En el inútil rifirrafe entre ustedes, ¿les reconocemos mayor cuota de razón al imponderable portavoz de D. Román y al autónomo director general de Seguridad y Emergencias? Tampoco. Porque, sobre todo, sin ocuparse mayormente de las penurias tinerfeñas durante años, amenazan con crear la Policía Autonómica: ¿costeada con qué euros, centralizada dónde y mandada por quién o quiénes? ¿Con qué garantías de eficiencia y de prevención y bajo cuántos contratos con empresas foráneas de seguridad y coordinaciones con la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Policías Locales?

¿SINCRONÍAS, si aún no existen entre los Gobiernos, en el seno del mismo Ejecutivo Autonómico, ni tampoco entre éste, los Cabildos y los Ayuntamientos?

Absteniéndonos de ahondar en el lance del "caso Jinámar", ¿cómo el Gabinete de CC, que debería ser órgano colegiado, concilia su condición de tal con las iniciativas judiciales individuales del actual consejero de Política Territorial y Medio Ambiente contra su antecesor? A D. Fernando "le falta experiencia administrativa e ignora el Derecho Urbanístico", según fuentes gubernamentales han reconocido a EL DÍA. Entonces, ¿la normal gobernabilidad de Canarias tendrá que aguantarse a que el parvulito tome lecciones y se curta?

Es igualmente baldía la trifulca de CC, PP y PSC-PSOE sobre la pobreza severa. El seráfico D. Marcial Morales anda enardecido, el hombre, con la cantinela de que la educación y el empleo han sido aquí milagreros en aras de la igualdad cívica. Chiquita sublimación, mientras Cáritas de Tenerife describe un panorama desolador por las alarmantes bolsas de ciudadanos excluidos e indigentes. Mas, ni los Gobiernos ni los opositores consensuan el justo reparto de la riqueza y la práctica de políticas sociales atemperadas a la dinámica de los nuevos tiempos y circunstancias: como con la avalancha de los inmigrantes - de puertos, aeropuertos y pateras - y las "mesas" parlamentarias sin acotejar.

SIN EMBARGO, no todo son desmayos, tontunas, sesteos, indolencias, tánganas de niñatos, ni ruedas o carcasas de pirotecnia verbal para iluminar el infortunio isleño, tinerfeño. Existen los empujes excepcionales. Entre ellos, ahí tenemos el acuerdo, formidable, entre el Cabildo de La Palma y la Universidad de Las Palmas, por el que ésta abrirá facultades y centros en la Isla Bonita.

Fue cierto que, en una pésima época política, se le cercenó a la bicentenaria Universidad de La Laguna su ámbito en el Archipiélago. Alguien predijo, asimismo, que la naciente institución grancanaria llegaría a ser la única regional de Canarias... ¿no seríamos completamente injustos si, al ir cumpliéndose la profecía, criticáramos la capacidad del rector Lobo, que lleva el título de magnífico sustentado en iniciativas excelentes en las que lo arropa su idóneo equipo?