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Las pastillas "rulan": son baratas, muy atractivas y están al alcance de la mano


17/mar/02 21:57 PM
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Existen de 30 a 40 tipos de éxtasis y una "colección" de hasta 400 pastillas con motivos diferentes que "rulan" en el mercado negro de las llamadas drogas de síntesis.

Una singular denominación, con un logotipo "guay", son capaces de atraer la curiosidad. Suponen el mejor reclamo, junto a los efectos que provoca el "subidón", de un márketing ideado para que aquellos jóvenes que acuden a las fiestas house, breakbeat o tecno encuentren el complemento ideal que los estimule a bailar enloquecidamente, al ritmo de los decibelios, al tiempo que consumen agua de forma incansable para paliar la deshidratación.

Las pastillas son generalmente de color blanco y responden a la nomenclatura de 007, tapón, bomba, Superman, Ferrari, Queen o Mitsubishi, ésta última la más común en el último año y con fama de "jacosa", es decir, "cortada" con heroína.

Durante el debate, Rafael de Saja introdujo un elemento sustancial para el análisis del fenómeno: el factor económico. Las pastillas son baratas y esto contribuye a generar un circuito de oferta - demanda que encuentra en los conciertos un campo abonado para su comercialización.

El proceso de elaboración en laboratorio no es costoso, ni complejo. De hecho se calcula que el "químico" puede cobra por unidad 0,1 euro; que los camellos compran cada pastilla entre 0,3 y 1 euro, y que su precio en el mercado oscila entre 6 y 12 euros.

Además, es una sustancia "fácil de mover y vender", que se sustrae a los grandes circuitos y a la organización que requiere la comercialización de drogas tales como la heroína o la cocaína.

Eso no quiere decir que no se tejan redes organizadas de distribución de éxtasis, bien al contrario, y aunque se presume que los laboratorios no proliferan en España, sí existe la evidencia de su "transporte" por vía terrestre desde zonas como Holanda.

El reflejo es evidente. Las estadísticas del Ministerio del Interior informan de que la Policía decomisó en 2000 un total de 300 mil pastillas, cantidad que se dobló hasta las 600 mil en 2001.

El fenómeno avanza y amenaza con crecer.