Jornada Deportiva

No querían perder y empataron

El Tenerife buscó más la victoria que el Mallorca, pero los dos actuaron igual, al pelotazo para evitar que les sorprendieran.
18/mar/02 14:11 PM
Edición impresa

VENTURA GONZÁLEZ, S/C

El Tenerife eligió un camino para salvarse y, como todos los posibles, tiene cosas buenas y otras que son difíciles de llevar. El equipo es sólido, serio, rocoso, muy difícil de batir, pero para conseguir eso se ha dejado el fútbol que ha sido habitual en esta tierra siempre. Ya no se elabora, ya no hay paredes ni pases interiores, casi no queda nadie que se atreva en el regate y el toque no existe. Claro, la gente está conforme con el punto, pero no le sonríe al espectáculo tan malo y aburrido que ve durante hora y media.

El Tenerife y el Mallorca jugaron igual. La misma disposición táctica y el mismo estilo. Los dos con cinco defensas y dos volantes. El Tenerife puso dos mediapuntas y un ariete y el Mallorca eligió un enganche y dos puntas, pero ambos jugaron siempre desde el fondo, en pelotazo frontal. El Tenerife, como tuvo la iniciativa trató de orientar esos pases, el Mallorca lo más que hizo fue despejar. La primera parte fue un tostón. Alexis pegaba desde atrás hacia arriba. Nadal devolvía desde allá hasta acá. No hubo nada más que mucha intensidad, poquísima continuidad en el juego y alguna sensación de peligro en jugadas a balón parado, con la presencia de Lussenhoff y compañía. El Tenerife consiguió de esta forma, escalonando a Alexis por detrás de los marcadores, que su rival no pudiera explotar la tremenda velocidad de Etoo y Losada, de manera que, ahogado Ibagaza entre líneas, el Mallorca sólo se acercó al final en un balón de gol que Losada tiró a la grada en el primer palo. El Tenerife, ni eso: dominó más, empujó mucho, especialmente por la izquierda, pero no remató entre los tres palos, ni siquiera el cabezazo en ventaja que Bichi tiró fuera. O sea, empate a nada.

Después del descanso, el equipo local apretó un poco más y arrinconó a su rival. Llegó por Bichi, que hace fácil lo difícil, por ejemplo su recorte en carrera para disparar con la derecha y forzar a Roa a tirarse al suelo. Los blanquiazules recuperaban antes el balón, lo movían más rápido cerca del área y llegaban por afuera para sacar córners y faltas, de las que luego no hubo provecho por centímetros, los que le faltaron a Alexis para hacer gol en el segundo palo en una acción ensayada.

Llegada la hora de tomar decisiones, Clemente desconcertó al personal. Puso a Xisco por la derecha para sentar a Jordi, que ahí, muy hacia adentro, no hace daño. Luego quitó a Manel y colocó a Bassedas a organizar, con lo que atascó totalmente la zona central y dejó al equipo sin lateral derecho, porque el Mallorca no llegaba por ningún lado. El tercer cambio tuvo como premio los silbidos, porque se fue un delantero, Marioni, y entró Jaime, para jugar de defensa derecho. Un galimatías que terminó por dar sensación de desbarajuste. Tanto que los jugadores no estaban ya entendiendo cómo estaba diseñado el equipo sobre el terreno. El Mallorca fue refrescando puestos, colocó a Carlos en el lugar de Etoo y el sevillano tuvo el partido en sus pies, porque en la única diagonal buena que pudo tirar, se quedó solo ante Julio, que le sacó el gol con la cara...

Ya Kresic había quitado a Ibagaza en el intento de tener siempre gente más fresca donde mayor trabajo había que desarrollar. El Tenerife tiró faltas, más córners y se frustró en su impotencia, porque los ataques no son nada claros, cuesta mucho hacer un buen centro desde la banda y no hay remate de verdaderos arietes.

La sensación que dejó el Tenerife es la de un equipo muy bien armado defensivamente y cogido con alfileres hacia adelante, de manera que le resultará mucho más cómodo desenvolverse fuera de casa que en su Estadio. Antes no teníamos nada, ahora funciona una mitad y ésa nos puede salvar.

EL DATO

El tercer sistema

Ante el Osasuna jugó con cuatro defensas, frente al Español también, en San Sebastián modificó la estructura del equipo en la segunda línea y ayer colocó tres centrales, avanzó un poco a Martí por delante de Bino y estrenó la fórmula de los dos carrileros en las bandas. Es el tercer sistema que desarrolla Clemente en el Tenerife en el corto espacio de un mes que lleva al frente del Tenerife. El balance, que es lo que cuenta: una victoria y tres empates. Sin derrota.