"Tenerlos a todos conmigo hoy sería el mejor regalo del Día del Padre", afirma Francisco, padre de cuatro hijos habidos de tres parejas distintas. Pero sabe que eso no se va a ser posible, puesto que dos de sus hijos viven en Las Palmas y la mala relación con la madre del tercero seguramente hará que "ni siquiera me llame por teléfono". Sí espera "el regalo de mi hija más pequeña, por parte de mi actual compañera", comenta satisfecho.
"La primera vez que fui padre me pasó más desapercibida; ahora le encuentro más sentido a la paternidad, quizá porque me coge un tanto mayor, más sereno y no tan inexperto ni alocado como podía serlo entonces", comenta después de tener a su cuarto hijo, su primera niña, hace tan sólo un mes y después de los 40. Su hijo mayor es ya un adolescente de 16 años.
Francisco no oculta que su situación es "complicada", puesto que tiene que repartirse como padre y porque eso no siempre es fácil de aceptar por la pareja. Sin embargo, asegura que su actual compañera es la que lo anima a no abandonar sus obligaciones como tal.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD