MONSEÑOR DUARTE, ARZOBISPO DE CALI, compareció en febrero pasado ante los medios de comunicación denunciando que algunos candidatos a las elecciones legislativas de Colombia financiaban sus campañas con dinero procedente del narcotráfico. Los carteles de la droga o los carteles de la política no han tardado en acusarle recibo. Le pegaron tres tiros en la cabeza cuando salía de la iglesia. Cali se caracteriza por tener las mujeres más bellas de Colombia y los más eficientes pistoleros. Su contribución al desastre del hermoso país es muy notable, en dura competencia con otras muchas localidades. ¿Cómo no llegar al actual estado de esquizofrenia después de casi cuarenta años de guerra?. Monseñor Duarte no volverá a denunciar a los grupos terroristas, ni a las organizaciones paramilitares de extrema derecha, ni a los capos de la droga, ni a los capos de la política. Un mártir más y un estorbo menos.
Quizá las colectividades puedan enloquecer del mismo modo que las personas. A Taine, sus estudios de historia le llevaron a la conclusión de que el ser humano está loco por naturaleza, como el cuerpo está enfermo. Creía que la razón, como la salud, no se hospeda en nosotros más que momentáneamente. Cualquiera sabe, pero basta asomarse a la portada de cualquier periódico para darse cuenta de que arrecia el viento demencial que siempre ha soplado en el mundo.© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD