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Sentido común


19/mar/02 20:55
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GENERALMENTE, LO QUE más se echa de menos en los políticos es la falta de sentido común. Con lo fácil que resulta hacer las cosas con un ligero razonamiento. Hasta los animales, a mi juicio, tienen sentido común. Pongan ustedes dos caminos para pasar un perro hacia su casa. Y en uno de ellos pongan, a la vista del can, un tigre. Verán cómo el perro escoge el camino sin peligro, porque sin duda pensará que con las cosas de comer no se juega. Y hay que reconocer que algunos gobernantes ni siquiera se hacen ese primario raciocinio. Le ponen tantos impuestos al ciudadano, lo asfixian tanto económicamente, que terminan por reventarlo, y entonces, ¿a ver de dónde van a seguir cobrando los arbitrios? A Aznar es al único que le he oído: "menos impuestos, para recaudar más y para que haya más empleo". No sé de dónde sacará el dinero luego, pero el sistema resulta atractivo para la gente.

Se cuenta de Alejandro Magno, que a pesar de haber ganado tantas batallas, murió joven, que tenía un sentido común, o inteligencia, fuera de lo común. Como sus asesores le dijeran que no entendían cómo no aumentaba más los impuestos a sus súbditos en las tierras que conquistaba, él les explicó:

- Me gusta más el trabajo de los pastores, que aprovechan la lana de las ovejas y siempre tienen las ovejas, que el de los leñadores, que arrancan los árboles de raíz, matándolos, para luego vender la leña.

Hasta en la justicias es necesario el sentido común, porque lee uno algunas veces determinadas sentencias que es para echarse a llorar. Y también en esto nos dejó Alejandro ejemplos a imitar y en los que igualmente resplandece el sentido común.

En una ocasión el rey de Macedonia, que fue educado nada menos que por Aristóteles, administraba justicia, la que antiguamente correspondía también a los reyes. Y mientras hablaba el acusador, el que denunciaba a un vecino, Alejandro Magno le escuchaba atentamente con un oído, mientras se tapaba totalmente el otro con unos papiros.

- ¿Por qué hacéis eso, le preguntó uno de sus consejeros; que estáis llamando la atención de todos los que os están viendo?

- Porque el otro oído, contestó el conquistador de Egipto, lo reservo para escuchar al acusado.

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