Unos 23 mil médicos paralizaron ayer los hospitales y centros de salud de Venezuela siguiendo instrucciones de sus sindicatos y enfrentándose al gobierno, que considera la huelga de índole política.
Douglas Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana (FMV), dijo que el paro, que es indefinido, tuvo un cumplimiento total y fue convocado como reacción a la violación del contrato colectivo, la necesidad de un aumento de salario y a la insuficiente dotación de los hospitales y ambulatorios.
Natera aseguró que mientras dure la huelga se mantendrá la atención a los casos urgentes, pacientes con cáncer, parturientas, enfermos necesitados de diálisis, y en las salas de terapia intensiva y tratamiento de quemados.
La ministra de Salud, Lourdes Urbaneja, declaró que "el paro no ha sido total", aunque reconoció que ha habido una "suspensión parcial de actividades en la mayoría de los estados".
Decisión desproporcionadaUrbaneja afirmó que la huelga es "política" porque es una medida que no guarda proporción con el problema económico que enfrenta a los médicos con el gobierno que lidera Hugo Chávez.
La FMV pide, entre otras cosas, un aumento salarial del 40 por ciento, en tanto que el gobierno ha ofrecido un ocho por ciento, más un mes adicional de bono navideño y otro bono alimenticio mensual de 132 mil bolívares (142 dólares).
La ministra señaló que si la FMV acepta la proposición oficial, un médico residente del sector público pasará a ganar un monto básico de 865 mil bolívares mensuales (930 dólares), a los que habría que añadir los bonos por nocturnidad, guardias y profesionalización. DENUNCIA"Narcos" y periodistas
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