EFE, Monterrey (México)
La Conferencia Mundial de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo comenzó ayer en la ciudad mexicana de Monterrey con la asistencia de 180 países que analizarán medidas para reformar la relación entre países ricos y pobres.
En la cumbre participarán medio centenar de jefes de Estado o de Gobierno, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y organizaciones multilaterales como la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional FMI).
La reunión se celebra en el Centro Internacional de Negocios (Cintermex) de la ciudad de Monterrey, en el norte de México, en medio de grandes medidas de seguridad con vallas metálicas que impiden acercarse a personas no acreditadas o manifestantes antiglobalización.
En los primeros tres días de reunión participarán altos funcionarios y ministros, y el jueves y viernes se incorporarán los jefes de Estado y de Gobierno.
El llamado "Consenso de Monterrey", que será aprobado oficialmente el viernes, contiene medidas para que la globalización sea más regulada, según el ministro mexicano de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda.
Alivio del endeudamiento
El documento, ya negociado, recomienda la liberalización del comercio internacional como promotor del desarrollo con críticas a las barreras de los países industrializados, propone buscar medidas para aliviar el excesivo endeudamiento de los países de ingresos medios y una mayor participación de las naciones en desarrollo en el sistema financiero multilateral.
Sin embargo, también advierte de que los países en desarrollo deben reforzar su lucha contra la corrupción, respetar el derecho a la propiedad y asegurar el Estado de Derecho y el buen gobierno, como condicionantes para la ayuda financiera internacional.
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