A poco más de un mes de la primera vuelta de las presidenciales, el primer ministro francés, Lionel Jospin, presentó ayer en París "el proyecto de un socialista" con el que aspira a gobernar desde el Elíseo en los próximos cinco años. Recortar el paro a casi la mitad, eliminar los "sin techo" e impulsar una federación europea de estados-nación son algunos de sus compromisos.
La plataforma electoral de Jospin se explica en un fascículo de 40 páginas titulado "Yo me comprometo" con una tirada de ocho millones de ejemplares. Inspirada por el "ala moderna" o socialdemócrata del Partido Socialista, preconiza una Francia activa, segura, justa, moderna y fuerte.
Celoso de desmarcarse del viraje al centro percibido por los observadores, Jospin proclamó que se trataba del "proyecto de un socialista, un proyecto para Francia". Pero su contenido confirma la impresión de la inexistencia de diferencias sustanciales con el programa del neogaullista Jacques Chirac, su principal rival en el campo conservador, abrigada por más del 70% del electorado.
La impunidad cero para los delincuentes, la reforma del estatuto penal del jefe del Estado o la merma de la presión fiscal son puntos comunes en las propuestas de dos gobernantes cuyas divergencias ha quedado limadas por cinco años de cohabitación. Jospin apenas aporta el derecho de voto de los extranjeros en las municipales, entre otra propuestas.
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